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desde agosto de 2026

7 sep 9 sep 2026

Un demo que se puede tocar, y la ley de tu país dentro de la aplicación

Panel7 sep

«Ver cómo funciona» abre un CBCT ya cargado, sin registrarse

El botón de la portada llevaba a una pantalla que pedía arrastrar tus propios DICOM. Quien entra a decidir si el producto le sirve no tiene un CBCT a mano, y si lo tiene no lo va a subir a un sitio que todavía no conoce: el botón pedía justo lo único que la visita no puede dar. Ahora abre un examen real ya preparado, con la curva panorámica dibujada y el nervio marcado, y se puede usar TODO: cortes, oblicuo, ATM, mediciones, implantes, cefalometría, el informe. Sin cuenta y sin instalar nada. Nada de lo que se haga ahí sale del navegador. No es que no se guarde en tu cuenta: es que no se envía, y desaparece al cerrar la pestaña. El examen tampoco se puede descargar ni compartir —los dos botones lo explican al pulsarlos—, porque es el estudio de un paciente que autorizó enseñarlo, no repartirlo. Y se abre en el idioma en el que se esté navegando.

Ajustes7 sep

Ajustes dice qué exige la ley de tu país, qué cumplimos y qué no

En Privacidad y datos hay ahora un botón de Legislación vigente con una ficha para tu país. Están los veinte de Latinoamérica, la Unión Europea y el Espacio Económico Europeo en una sola ficha —el reglamento es el mismo en los veintinueve, pero el plazo de conservación de la historia clínica no, y por eso va en tabla país por país—, además del Reino Unido, Estados Unidos, Canadá, Australia, Nueva Zelanda, Sudáfrica, los Emiratos Árabes Unidos y Catar: cincuenta y siete países en total. Cada ficha dice qué ley rige hoy —y cuál viene, porque Chile estrena régimen el 1 de diciembre de 2026 y México ya lo estrenó en marzo de 2025—, qué papel tenemos nosotros dentro de esa ley, qué exige para que unos datos de salud vivan en servidores de otro país, en cuánto hay que avisar de una brecha y a quién, qué puede pedir un paciente y en qué plazo, y cuántos años obliga la norma sanitaria a conservar la imagen: cinco en México, diez en Argentina, El Salvador, Nicaragua y Ontario, quince en Chile, Perú, Colombia, República Dominicana y varias comunidades españolas, dieciséis en Columbia Británica, veinte en Brasil, treinta en Bélgica, veinte desde la muerte del paciente en Panamá y veinticinco en los Emiratos. Ese último dato es el que más sorprende y el que más conviene mirar antes de borrar nada, porque pesa más que una petición de supresión. Cada ficha termina con lo que NO cubrimos en ese país, escrito de frente y con su motivo, y con los enlaces a las fuentes oficiales para que se pueda comprobar. Y no hay que elegir nada: el país sale de los datos de la cuenta, los mismos con los que ya se eligen la moneda del recibo y el idioma de los correos. Y si no lo sabemos, o es un país del que todavía no hay ficha, la caja sencillamente no aparece: enseñarte la del país de al lado sería peor, porque dos fichas legales se parecen lo bastante como para que nadie note el cambiazo hasta que llega una inspección.

Informe8 sep

Nueve plantillas de placa nuevas, con la forma que tiene cada corte

Las cinco plantillas anteriores tenían un problema que no se ve: los recuadros se guardan como fracción de la hoja, y la zona donde se dibuja una placa no es cuadrada, así que un recuadro «cuadrado» salía impreso más alto que ancho. Los cortes transversales —el recuadro más usado de todos— salían achatados, y los dos cóndilos de la hoja de ATM salían con formas distintas, que en esa hoja no es un detalle: si los dos lados no tienen el mismo tamaño, el espacio articular no se puede comparar, y eso es justo para lo que se pide el examen. Ahora son nueve y cada recuadro tiene la proporción de lo que va dentro: la panorámica es una banda, los planos ortogonales son cuadrados y los cortes transversales, altos y estrechos como los 25 a 30 milímetros de hueso que enseñan. Y están ordenadas por lo que se hace, no por lo que se recorta. Resumen del examen abre el informe con la panorámica y los tres planos. Implantes se desdobla en un sitio y arcada completa, y cada página lleva su propia axial de referencia: un corte transversal sin la imagen que dice de dónde salió no se puede interpretar, y la hoja vieja tenía once así. Endodoncia pasa a ser un bloque por diente —sagital, coronal y los dos axiales alineados al eje— en vez de doce cortes sueltos. Terceros molares da a cada cordal su axial, tres transversales y un coronal, que es lo que hace falta para decir si el conducto va por vestibular o por lingual; antes había una sola imagen por muela. Y hay tres que no existían: canino incluido, vía aérea y ATM con boca abierta y cerrada. Los cortes que van seguidos ahora se rellenan solos: se arrastra uno y los diez de la serie se completan con los consecutivos. Antes eso solo pasaba en una de las cinco; en la de implantes eran veintidós arrastres. Las plantillas viejas no desaparecen. Dejan de ofrecerse para placas nuevas, pero los informes que ya las usan se abren y se imprimen exactamente igual que siempre.

Explorar · Oblicuo8 sep

Oblicuo dejó de cambiar de lado: el corte se ve siempre desde donde dicen los rótulos

Un cliente escribió que la imagen «cambiaba de lado»: al pasar entre Explorar y Oblicuo, o al girar los ejes, el corte aparecía en espejo y había que ir a comprobar en qué hemiarcada se estaba antes de dictar nada. Era cierto, y eran dos cosas. La primera: al reorientar un corte oblicuo, la cámara se colocaba en el lado contrario del plano. El plano era el correcto —la angulación que pediste—, pero mirado desde atrás, y mirar el mismo plano desde el otro lado con el mismo «arriba» es exactamente la misma imagen en espejo. Nada más en la pantalla cambiaba, así que no había forma de notarlo salvo reconocer la anatomía. Y como el camino inverso —leer las cámaras para guardar la angulación— repetía la inversión, dos inversiones se cancelaban: la vista salía bien o en espejo según cuántas veces se hubiera pasado por cada camino, que es por lo que parecía pasar sin motivo. La segunda: el encuadre que centra la imagen al entrar en Oblicuo apagaba el volteo del sagital, pero el botón seguía encendido y los rótulos ANT y POST seguían intercambiados. En un examen guardado con el sagital volteado, Explorar y Oblicuo mostraban lados opuestos del mismo corte y uno de los dos mentía. Las dos están corregidas, y los exámenes ya guardados con la angulación invertida se enderezan solos al abrirlos: la angulación que dejaste guardada es la misma, lo único que cambia es que ahora se mira desde el lado que corresponde. La comprobación que lo vigila no se fía del código: reproduce la aritmética de la cámara y verifica que el lado sea el que los rótulos afirman.

Y además(19)
  • 9 sepEl plan Gratis ya sube radiografías 2D: hasta 10. Antes eran cero, y peor aún, elegir un JPG desde «Subir examen» respondía «no se encontraron archivos DICOM dentro del ZIP» — no había ningún ZIP, ni el archivo tenía nada malo. Ahora se suben y se trabajan como cualquier examen: medir, marcar, escribir el informe y compartirlas. Al llegar a las 10 aparece un aviso que dice cuántas llevas y qué se abre con el plan Pro, y borrar una libera cupo. El trazado cefalométrico sigue siendo del plan Pro: el botón está a la vista y al pulsarlo explica qué incluye, en vez de mostrar precios sin más.
  • 8 sepEn Panorámica, el axial donde se dibuja la curva se puede ver en grande. Es el panel más chico de esa vista y es justo donde hay que apuntar: colocar los puntos de la curva —y sobre todo corregir uno— en ese tamaño se hace a ojo. El botón para ampliarlo está arriba a la derecha del axial; el mismo botón, o la tecla Esc, lo devuelve a su sitio. Adentro se sigue trabajando igual: se agregan puntos, se arrastran y se rehace la curva, porque es el mismo axial de siempre ocupando toda la pantalla, no una copia aparte. Y conserva el zoom y el corte en el que estabas, así que verlo grande es literalmente verlo con más detalle.
  • 8 sepBorrar una flecha ya no es una pelea. Una medición se borraba fácil y una flecha costaba, y la diferencia estaba en dónde vive la X: en la medición el botón va dentro del rótulo, así que ir hacia él no te saca de la zona que lo mantiene visible; en la flecha la X va separada de la línea —tiene que estarlo, pegada tapaba las puntas y quien quería mover un extremo terminaba borrando la flecha— pero el botón sólo seguía encendido mientras el puntero estuviera sobre la línea. Al salir de la línea para ir hacia la X, la X se apagaba antes de poder pulsarla: uno la veía, iba hacia ella y se le esfumaba en la cara. Ahora el camino entre la flecha y su botón cuenta como estar en la flecha, con holgura para que la mano se desvíe. Vale en los cortes transversales, en la panorámica, en Explorar y en Oblicuo.
  • 8 sepEl plan gratuito da los 2 GB que siempre dijimos. Daba 1 GB. La página de precios prometía 2 GB desde hace meses y el código también, pero el valor con el que nacía cada cuenta se había quedado en la mitad, y nadie lo notó porque las tres piezas —el texto, el código y la base— se miran por separado y cada una, por su cuenta, parecía correcta. Un CBCT pesa entre 100 y 500 MB, así que la diferencia es un examen más o menos: no es un detalle cuando el plan gratuito existe justo para poder probar el producto. Se corrigió para todas las cuentas que ya existían, no solo para las nuevas. De paso se arreglaron los textos que decían otra cosa: el aviso de cancelar la suscripción hablaba de 1 GB, y las preguntas frecuentes decían que Pro traía 100 GB y Max 1 TB cuando en realidad traen 350 GB y 1,5 TB — nos estábamos vendiendo por debajo de lo que entregamos.
  • 8 sepLas plantillas predefinidas ahora se abren. En Ajustes → Plantillas, las tuyas se abren al pulsarlas y las de la aplicación no hacían nada: como no se pueden editar, nadie les había puesto un clic. Que algo no se pueda modificar no significa que no se pueda mirar, y hasta ahora la única forma de saber qué traía una era una miniatura de dos centímetros con rectángulos grises sin rótulo — «Endodoncia, 13 recuadros» no dice si son trece cortes seguidos o tres bloques por diente. Ahora se abren en grande, con todas sus páginas, el rótulo dentro de cada recuadro y los cortes que van en serie marcados con color, que es lo que más tiempo ahorra al armar la placa y no se veía por ningún lado. Y desde ahí se crea una copia editable, que es lo que la propia pantalla venía prometiendo sin tener botón.
  • 8 sepDesde la vista 3D ya se puede llevar la imagen al informe. El tirador existía —el 3D no se arrastra directamente porque ahí arrastrar con el botón izquierdo ya significa girar el modelo—, pero estaba flotando en la esquina superior izquierda del visor, que es justo donde está la barra y donde se abre el panel de Parámetros, que se dibuja por encima de todo. Con Parámetros abierto no se veía, y con Parámetros cerrado se solapaba con los botones. Ahora es un botón más de la barra, al lado de Presentar: se arrastra desde ahí hasta la placa o hasta el texto del informe.
  • 8 sepLa vista previa de una plantilla, en Ajustes, ya se parece a lo que se imprime. Dibujaba los recuadros sobre la hoja entera, pero la placa se imprime en la zona que queda entre el encabezado —logo, clínica, paciente— y el pie, así que la miniatura enseñaba todo un poco más achatado de lo que salía. Y los nombres de las plantillas de la aplicación se veían en español aunque estuvieras usándola en inglés o portugués.
  • 7 sepUn STL ya no se llama «Caso ortodóncico», se llama Escaneo intraoral. El nombre decía de más: un escaneo se sube también para planificar un implante, para una férula o para guardar el modelo de una rehabilitación, y había que renombrarlo a mano cada vez que no era de ortodoncia. De paso se arregló un desajuste que nadie veía: el examen se guardaba con un nombre y el desplegable enseñaba otro.
  • 7 sepEl botón «Archivos» de Subir examen abría el selector de carpetas. Llevaba el mismo atributo que el botón de al lado, así que «Carpeta» y «Archivos» pedían exactamente lo mismo y elegir un STL suelto —o dos JPG de una serie periapical— sólo era posible arrastrándolos. Ahora abre el selector de archivos, como dice.
  • 7 sepSubir examen acepta lo que le sueltes y reconoce qué es. Si son STL abre el caso ortodóncico —eso ya lo hacía—, y ahora si son JPG o PNG pasa solo al módulo de radiografías con las imágenes ya puestas, en vez de contestar «no se encontraron archivos DICOM dentro del ZIP», que hablaba de un ZIP que nadie había subido y ni siquiera mencionaba el enlace de radiografías que tenía debajo. El botón dice «Subir examen», así que ahí se suelta de todo: ahora lo distingue. La carpeta del CBCT con la foto del informe dentro sigue siendo un CBCT — mandarla al módulo de radiografías perdería el estudio entero.
  • 7 sepEl modo compatible ya no se le ofrece a quien usa la aplicación en inglés o portugués. Ese visor está escrito entero en español, así que la oferta era una trampa — y de las peores, porque es nuestra propia vía de recuperación: a alguien cuyo equipo no puede con el visor normal le decíamos «cambia al modo compatible» y aterrizaba en una aplicación que no podía leer. Se cerraron las tres puertas de entrada, incluido el aviso que sale solo tras ocho segundos de pantalla negra, que además estaba sin traducir y ahora se lee en los tres idiomas. La salida sigue abierta siempre: quien llegue al modo compatible por un enlace no se queda encerrado.
  • 7 sepEn el demo, los botones que guardan explican en vez de fallar. Guardar escena, Grabar lectura, Guardar captura, y guardar, firmar o enviar el informe daban un error al final, después de que ya hubieras rellenado el formulario o narrado el examen entero. Ahora el aviso sale al pulsar y empieza contando para qué sirve esa función —quien entra a un demo pulsa «Grabar lectura» justamente porque no sabe qué es— y después dice por qué aquí no se puede. Escribir el informe, dictarlo y ver la vista previa del PDF siguen funcionando: eso pasa en tu navegador.
  • 7 sepLa opción «¿No visualizas el examen?» ya no sale en español a quien usa la aplicación en inglés o portugués. Estaba escrita a mano en los dos visores y en el cuadro que abre, así que un usuario en inglés se encontraba una línea en castellano en mitad de un menú traducido — y el cuadro entero, que es justamente el que explica cómo arreglar una pantalla en negro, también.
  • 7 sepLos demás botones que prometían un demo ahora lo abren. «Ver demo» al final de la portada, «Probar sin cuenta» en la página de clínicas dentales y el enlace «Demo» del pie —que sale en todas las páginas— llevaban al visor local: una pantalla pidiendo que subas tus propios DICOM. Prometían justo lo único que quien todavía no tiene cuenta no puede dar.
  • 7 sepEl demo abre con la barra de herramientas a la izquierda. Arriba se comía una franja de alto justo donde la imagen médica la necesita, y en una pantalla que se mira una vez ese alto es lo que decide si se entiende lo que se está viendo.
  • 7 sepEl acuerdo de tratamiento de datos, los detalles de seguridad y la política de privacidad se leen ahora sin salir de Ajustes. Eran tres enlaces que llevaban a páginas públicas, y ahí el texto legal se lee como material de venta porque está entre material de venta. Los detalles de seguridad, además, están reescritos en técnico y sin adjetivos: dónde vive cada cosa y con qué proveedor, qué cifra quién, cómo se aísla una cuenta de otra, cuánto duran las direcciones de descarga de un enlace compartido, qué anota el registro de actividad y qué no anota, y una lista de lo que no tenemos. Preferimos que se lea eso antes de contratar y no después.
  • 7 sepLa ficha legal sale sola, sin preguntar y sin desplegables. El país de tu cuenta ya estaba guardado desde el registro —como código y como nombre— y es el que decide qué ficha se enseña; la dirección IP se usa sólo como último recurso, porque dice desde dónde te conectas hoy y no dónde está tu centro. Y si no tenemos ficha de ese país, la caja no se dibuja: ni un aviso, ni una promesa de que algún día la tendremos. Cuando no hay nada que enseñar, no se enseña nada.
  • 7 sepTodo lo legal está ahora en una sola pantalla: Ajustes → Protección de datos. La ficha de la ley de tu país, los detalles de seguridad, la política de privacidad y las descargas de tus datos y del registro de auditoría estaban en Ajustes → General, entre la zona horaria y el botón de borrar la cuenta; el contrato estaba en otra pantalla. Es la misma pregunta —qué hacemos con los datos de tus pacientes y qué exige la ley donde trabajas— partida en dos sitios, y ninguno de los dos la mencionaba al otro. Ahora está junto, en la pantalla que lleva ese nombre. De paso se arregló un texto que salía sin traducir en los cuadros de seguridad y privacidad.
  • 7 sepEl contrato de encargo se descarga como un PDF de verdad, y descargar e imprimir son dos botones. Antes había uno solo, «Descargar o imprimir», que abría el diálogo de impresión del navegador con la pantalla entera dentro: la barra lateral de Ajustes, el encabezado y el botón de aceptar. Eso no descargaba nada, y lo que quedaba archivado no era el contrato sino una captura de una pantalla, distinta según el navegador y el tamaño de la ventana. Ahora los dos botones generan el mismo documento —dos páginas A4, con el encabezado y el número de página en todas— y la constancia va dentro: versión, fecha de aceptación, centro y la huella SHA-256 completa del texto que se aceptó, que es lo que permite comprobar años después que el archivo guardado es ese y no otro. En español, inglés y portugués, con sus acentos.

5 sep 6 sep 2026

Ricketts completo, y el perfil que se dibuja solo

Ortodoncia5 sep

Afinar un punto ya no coloca otro encima, y las flechas lo mueven de a un píxel

Marcar con precisión de un milímetro era, hasta ahora, imposible con el ratón. El gesto sólo contaba como arrastre pasados cuatro píxeles de pantalla, y por debajo de eso se interpretaba como un clic: con el contorno encendido siempre queda algún reparo por poner, así que un microajuste de Nasion plantaba la glabela encima de Nasion. Y un milímetro en Nasion es un grado de SNA. Ahora, si el puntero está sobre un punto, el clic es sobre ese punto y nada más; y con un punto elegido, las flechas del teclado lo mueven un píxel de la imagen —cinco con Mayúsculas—, que es un paso exacto y no depende del pulso. La lupa acompaña: enfocaba el cursor mientras el punto iba hasta doce píxeles más allá, así que el ajuste fino se hacía mirando un sitio y moviendo otro; ahora enfoca el punto y dibuja dentro el trazado —el propio punto y las rectas que define— en vez de fondo y una cruz. Y arrastrar dejó de redibujar el visor entero sesenta veces por segundo: la posición vive en el panel mientras dura el gesto y se guarda al soltar, con lo que el punto deja de ir a tirones en equipos modestos. Mover con las flechas cuenta como revisar, igual que arrastrar.

Ortodoncia5 sep

El análisis de Ricketts, completo: veintidós filas y el coeficiente VERT

Ricketts organizó su análisis en seis «problemas» —dentario, esquelético, dento-esqueletal, estético, determinante y estructura interna— y ahora la hoja los sigue en ese orden, que es parte del método porque dice en qué orden se lee un caso. Se agregaron ocho medidas que no existían: la profundidad y la altura maxilar, la deflexión craneal, la longitud craneal, la localización del Porion, la posición de la rama, el arco mandibular y la longitud del cuerpo mandibular, más la altura facial inferior medida como la mide Ricketts, que no es la distancia ENA-Me con la que se confunde. Para las últimas hacían falta tres puntos que ahora se marcan —Xi, el centro de la rama; Dc, el cuello del cóndilo; y Pm, sobre la sínfisis— y dos que no se marcan porque se construyen solos: el centro craneal y el centro facial. Con el arco mandibular ya disponible aparece el VERT, el coeficiente de crecimiento de Ricketts: una sola cifra, impresa junto al titular del caso, que dice si la cara crece hacia adelante —braquifacial, mordida profunda— o hacia abajo —dolicofacial, tendencia a mordida abierta—. Sale del promedio de cinco medidas y sólo se imprime si están las cinco: con cuatro no se da un número, se dice cuál falta.

Ortodoncia5 sep

El trazado solo, sin la radiografía debajo

El informe cefalométrico termina ahora con una lámina: las líneas del paciente sobre blanco, sin la placa debajo. Van los contornos del hueso, el perfil blando, los planos de referencia, cada punto con su abreviatura, y una docena de valores escritos donde se miden —el eje facial en el centro craneal, el plano mandibular donde cruza Frankfort, el interincisivo entre los dos incisivos—. Es la hoja que se enseña y se archiva, y sirve para tres cosas que la radiografía con el trazado encima no sirve: se fotocopia sin volverse una mancha gris, se superpone sobre el trazado de la primera consulta para ver cuánto creció el paciente, y se le puede mostrar a alguien sin mostrarle una radiografía. Los números son una selección y no la tabla entera: veintidós repartidos sobre una cara se pisan entre ellos y tapan justo lo que se vino a mirar. Y ninguno se inventa: la medida que no se pudo calcular no se escribe. Si el trazado tiene menos de ocho puntos la lámina no sale, porque una figura que no se parece a una cara firmada como «el trazado del paciente» es peor que no ofrecerla.

Informe5 sep

El informe crece a las hojas que haga falta

La hoja del informe cefalométrico era de una página, y lo que no cabía no se imprimía: con el análisis de Ricketts completo, las últimas medidas se dibujaban encima del aviso legal y la lista de fuentes —de dónde sale cada norma— se cortaba a la mitad sin avisar. Una hoja que afirma veintidós números y cita once fuentes es peor que una que no cita ninguna, porque parece completa. Ahora el informe ocupa las hojas que necesite: la tabla corta entre filas, cada hoja nueva repite los nombres de las columnas y una cabecera con el paciente y el análisis para que una página suelta se pueda identificar, el aviso legal va en todas, y cada una lleva su número. Los análisis cortos siguen saliendo en una sola hoja. Vale tanto para el PDF que se descarga como para la imagen que entra al informe.

Ortodoncia5 sep

El perfil blando se dibuja solo, y sale de la radiografía

El perfil blando se dibuja solo, y sale de la radiografía. Antes se armaba uniendo los diez reparos del perfil marcados a mano —glabela, nasion blando, punta de la nariz, columela, subnasal, labios, estomion, surco mentolabial y pogonion blando— así que en la práctica casi nunca se veía: el trazado automático pone cuatro de esos diez, y como un punto que falta corta la curva en vez de puentearla, lo que quedaba era una raya de cinco milímetros entre el subnasal y el labio superior. Ahora la aplicación busca el borde de la piel contra el aire, que es el de más contraste de toda la placa, y dibuja el perfil entero: frente, dorso y punta de la nariz, labios, mentón y cuello. Va continuo y no punteado, porque no es una interpolación entre puntos: es el borde, píxel por píxel. Se calcula en tu propio navegador, en una décima de segundo, y la radiografía no sale a ningún lado. Dibuja, no mide: la línea E y el ángulo nasolabial siguen saliendo de los puntos que marcas, porque una medida tiene que poder señalarse. Si la placa está recortada por delante de la nariz o el perfil no se distingue, no dibuja nada en vez de inventar una curva, y el botón «Perfil auto» lo apaga.

Ortodoncia6 sep

Los grados se ven sobre la placa, y el brillo se puede subir mientras se marca

Hasta ahora los números vivían en una tabla al costado: la tabla dice «SNA 82,4°» pero no dice a qué línea del dibujo corresponde, y al mover un punto había que buscar la fila para ver qué había cambiado. Ahora cada medida del análisis elegido se escribe sobre el trazado, al lado de la estructura que mide —el SNA en Nasion, el goníaco en Gonion, el interincisivo entre los dos incisivos—, y cambia mientras se arrastra el punto. Se apagan con el botón «Grados» cuando la placa viene apretada y estorban. Las posiciones son las mismas que usa la lámina del informe, sacadas de una sola tabla, para que el PDF y la pantalla del mismo paciente no digan cosas distintas. Dos números se corrigieron de sitio: el FMA y el SN-GoGn se escribían donde se cruzan sus dos rectas, y esas rectas sólo convergen por detrás de la cabeza —muy lejos del papel—, así que el número se iba fuera del dibujo; ahora van sobre el plano mandibular, en Gonion. Y el riel de herramientas, que desaparecía entero al abrir la cefalometría, vuelve a estar con lo que sirve aquí: brillo y contraste, invertir, y restablecer. Porion y Basion en una telerradiografía oscura son justamente los que piden subir el brillo antes de poder ponerlos, y hasta ahora había que cerrar la cefalometría para tocarlo. Mientras el brillo está activo el arrastre ajusta la imagen y no marca ni mueve puntos, igual que en el paso de la escala: el mismo gesto no puede significar dos cosas.

Y además(46)
  • 6 sepEn el informe de una radiografía ya no aparece el campo «Técnica». Describe cómo se adquirió un volumen —«CBCT maxilar, FOV 8×8 cm, vóxel 0,2 mm»—, que son decisiones que se toman estudio a estudio y cambian lo que se puede leer en él; una panorámica o una periapical no traen nada de eso, así que el campo salía vacío en todas, con un ejemplo de CBCT dentro, y un campo que nunca se llena enseña que los campos no hay que llenarlos. El de radiólogo pasa a ocupar el ancho entero. Si un informe de radiografía ya tenía una técnica escrita, el campo se sigue viendo: esconderlo a secas dejaría un texto que se imprime en el informe y que no habría forma de corregir ni de borrar.
  • 6 sepLa cabecera del panel de cefalometría se queda con lo que hay que decidir, y suelta lo que ya está resuelto. La lista de análisis lleva ahora su rótulo encima —«Elige un análisis cefalométrico»—, porque leer «Ricketts · Ricketts, 1961» de entrada le dice todo a quien conoce el análisis y nada a quien no: no se veía que eso era una lista, ni que lo elegido manda sobre qué puntos se piden y contra qué normas se compara. Y se fue de ahí la línea gris que juntaba el sexo, la edad y el milímetro por píxel con un «Cambiar» al final: cada dato se mudó a donde se usa. El milímetro, a la pestaña de Calibración, que es donde se toca —y ahí ahora se ve siempre, no sólo mientras se remarca la regla, con lo que se puede comprobar con qué escala se está midiendo sin rehacerla—. El sexo y la edad, arriba de la tabla de Resultados, pegados a los números cuyas normas gobiernan, junto con el «Cambiar». En la cabecera sólo queda, en ámbar y para apretar, lo que FALTA: sin sexo no salen las normas que dependen de él y sin escala no hay milímetros, y ninguna de las dos cosas se nota en la tabla, que muestra guiones y no un error.
  • 6 sepEl panel de cefalometría se lee más limpio. Las pestañas dicen sólo adónde llevan —Calibración · Puntos · Resultados— y pierden el renglón de cifras que llevaban debajo: un «0.090» y un «15/26» bajo el rótulo convertían la pestaña en un marcador y competían con su propio nombre. Los dos datos siguen donde se usan: el factor de calibración, en la línea del paciente que se ve desde las tres pestañas; cuántos puntos faltan, dentro de la pantalla de marcar, que además dice cuál es el siguiente. Lo mismo arriba: el botón «Cefalometría» de la barra deja de llevar el número de puntos al lado, que se leía como una insignia de mensajes sin leer.
  • 6 sepEl botón que le pide los puntos al modelo es el grande y verde mientras falte trazado, y no sólo con la placa en blanco. Antes bastaba un punto puesto a mano para que se encogiera a un renglón de contorno fino, justo cuando quedaban veinticinco por poner y era lo que más ahorraba. Ahora manda una sola regla: si falta trazado, la acción principal es ponerlo; si ya está entero, es guardar el trabajo, y entonces el verde pasa al botón de guardar. Nunca hay dos verdes a la vez. Y los dos modos del clic —«Marcar» y «Sólo corregir»— dejan de ser una barra del ancho del panel: van en chico y sólo mientras queden reparos por poner, porque con el trazado completo el clic no puede crear nada y los dos botones hacían lo mismo. Corregir sigue siendo pasar por encima del punto y arrastrarlo.
  • 6 sepLas diez herramientas del riel funcionan también con la cefalometría abierta. Cinco aparecían apagadas —zoom, mano, medir, flecha y nota— porque trabajaban sobre la imagen del visor, que mientras se marca no está en pantalla: la dibuja el panel. Ahora el zoom y la mano mueven la placa que se está marcando, con la misma barra del zoom, la misma rueda y el mismo botón de restablecer que el resto del visor; y la regla, la flecha y la nota escriben sobre esa misma placa, en las mismas coordenadas y en el mismo sitio donde se guardan, así que lo que se mide con la cefalometría abierta sigue ahí al cerrarla, y al revés. Los gestos no se pisan: con una herramienta de anotar puesta el clic es de la marca, y con el puntero es del reparo. Y acercar la placa ya no hace que la lupa aumente de más: cuenta lo que ya está ampliado.
  • 6 sepEl panel de cefalometría pasa a medir lo mismo que el del informe y a ocupar el alto completo. Eran dos anchos distintos para dos paneles que se abren en el mismo sitio, a la derecha de la misma radiografía, así que la placa cambiaba de tamaño al pasar de uno a otro. Y los interruptores de Líneas, Contorno y Grados bajan de la franja de arriba a debajo de la propia radiografía: encienden y apagan lo que se dibuja SOBRE ella, no sobre la pantalla entera, y en la franja le quitaban alto también a la columna de resultados —donde una tabla de Ricketts son veintidós filas—. Ahora le quitan alto sólo a la imagen. La franja de arriba, además, ya no se dibuja cuando no tiene nada que decir.
  • 6 sepEl botón que le pide los puntos al modelo automático está ahora en todas las telerradiografías, sin nada que activar. Abre el aviso que explica que lo que va a hacer es PROPONER una posición para cada reparo —un punto de partida, no un resultado— y que comprobarlos antes de firmar el informe es del profesional que lo firma. Los puntos entran marcados como «sin revisar» hasta que se confirman o se mueven, la cola de revisión empieza por Silla, que es el reparo donde más se ha visto al modelo irse hacia atrás, y mientras quede alguno sin revisar la hoja impresa lo advierte. El botón sólo aparece con la placa recién abierta: con una revisión a medias no se puede pedir otra tanda encima. Y si el servidor no tiene el modelo instalado lo dice con esas palabras, en vez de devolver un trazado vacío.
  • 6 sepAbrir la cefalometría deja de parecer una ventana puesta encima de la radiografía. Traía su propio título y un botón de «Cerrar cefalometría» —la cabecera de algo que tapa lo de atrás— y además cambiaba el riel de herramientas de la izquierda por otro de tres botones, así que al abrirla parecía otra pantalla. Es la misma placa mirada de otra forma: ahora el riel es el mismo, en el mismo sitio y en el mismo orden, y las herramientas que ahí no aplican —zoom, mano, medir, flecha y nota, que trabajan sobre capas que la cefalometría no dibuja— se apagan en su sitio en vez de desaparecer, para que no salte de posición lo que ya se sabía dónde estaba. La salida es la de siempre: el mismo botón «Cefalometría» de arriba, que queda encendido mientras se marca. Sólo aparece un botón a la derecha cuando se está mirando una cefalometría guardada, y dice lo que hace: volver al trazado propio.
  • 6 sepGuardar una cefalometría en el Análisis deja UNA ficha, no dos. Guardaba la radiografía con el trazado encima y además la hoja de resultados, así que con dos análisis del mismo paciente el Análisis quedaba con cuatro entradas —y la mitad eran hojas de texto que en miniatura se ven como un rectángulo blanco y no se distinguen entre sí—. Ahora se guarda el trabajo: la ficha con el trazado, que es la única que se puede volver a abrir porque lleva dentro los puntos, la calibración y el análisis elegido. La hoja no se pierde: se saca en PDF desde el propio panel cuando se la pide, y se puede regenerar siempre desde la ficha guardada.
  • 6 sepEn el visor de radiografías, el Análisis se abre como una lista colgada del botón en vez de una pantalla que lo tapa todo. Un examen de radiografía tiene dos o tres fichas guardadas, no treinta: cambiar de pantalla entera —y perder de vista la placa que se estaba mirando— para enseñar dos miniaturas era mucho viaje para el gesto que casi siempre se quiere hacer, que es «llévame de vuelta a esa cefalometría». Ahora se despliega la lista, cada ficha dice si puede reponerse, y al pulsarla el visor vuelve a ese trazado. La vista entera no desaparece: ordenar las fichas arrastrándolas y exportar el PDF necesitan ancho y siguen a un clic, desde el pie de la propia lista.
  • 6 sepY en el visor de radiografías la edad del paciente se escribe junto a su nombre, arriba: «Juan Pérez (35 años)». Estaba dentro del panel de cefalometría, en una línea de letra chica al lado del factor de escala, o sea que para ver la edad había que abrir el panel de medir. Una cefalometría se compara contra normas por edad —la misma medida en un niño de cinco y en un adulto no dice lo mismo—, así que es de los datos que hay que confirmar antes de medir, no un ajuste escondido. Se sigue cambiando desde el mismo sitio de antes, y cuando falta, el panel lo dice. En el visor de CBCT el panel la sigue escribiendo él, porque allí no hay ninguna franja arriba donde leerla.
  • 6 sepEn la revisión de los puntos que propone el modelo, Silla pasa a ir primero. La cola se ordenaba por la confianza del modelo, y eso sirve para el ruido —un reparo borroso da un pico bajo y conviene mirarlo— pero no para un corrimiento: un modelo que aprendió a poner un punto un poco atrás lo pone ahí con toda la seguridad del mundo, así que ese punto se iba al final de la lista, que es justo donde ya nadie mira. Un centro reportó que Silla queda por detrás del centro de la silla turca, y por eso ahora encabeza la revisión aunque el modelo esté segurísimo. La definición que enseña la aplicación sigue siendo la correcta —el centro de la silla turca—, y el punto se puede arrastrar como cualquier otro.
  • 6 sepEl encabezado del panel de cefalometría se ordena. Empezaba por «♂ 5 años · 0.092 mm/px» —tres datos sueltos en letra chica— y el nombre del análisis venía después, así que lo primero que se leía no era de qué iba la pantalla. Ahora el análisis va arriba y en grande, su descripción debajo, y el paciente y la escala cierran en una sola línea gris, que es lo que son: contexto que se comprueba de reojo. Los tres pasos —Escala, Puntos y Resultados— pasan a repartirse el ancho por igual, con el rótulo arriba y su dato debajo, y el que está abierto se distingue de un vistazo. Y se quitó la raya verde que había bajo las pestañas: pretendía enseñar el avance, pero el avance ya está en «Puntos 6/6» dos centímetros más arriba, y llena —que es como se veía en cuanto el modelo proponía los puntos— parecía un estado del trazado que nadie sabía interpretar.
  • 6 sepLa lista de exámenes aparece mucho antes al abrir el panel. La consulta que la trae ya era rápida —cincuenta exámenes de un archivo de veinte mil se leen en unas centésimas—, pero era la última de una fila: el panel esperaba a la sesión, al perfil, al equipo y al recuento de almacenamiento antes de pedirla siquiera, y después de recibirla todavía esperaba a dos consultas de adorno —cuántas veces se vio cada examen y cómo se llama su derivador— antes de dibujar una sola fila. Siete idas y vueltas al servidor, en fila, y desde Lima o Ciudad de México cada una son unas décimas de segundo. Ahora la lista sale de entrada, a la vez que todo lo demás, y las filas se dibujan en cuanto llegan; los dos adornos entran después y sin que nadie los espere. El recuento del almacenamiento dejó de bloquear la carga y pasó a hacerse de una vez en la base de datos en lugar de recorrer el archivo de mil en mil.
  • 6 sepY si la lista no se puede leer, la pantalla lo dice. Hasta ahora un error del servidor o un corte de conexión terminaban en la misma pantalla que un archivo vacío —«Aún no tienes exámenes», con su botón de subir el primero—, que es una frase muy fea de leer cuando uno tiene ochocientos. Ahora se dice que la consulta falló, se aclara que los exámenes siguen ahí, y hay un botón para reintentar.
  • 6 sepEn cefalometría, pedirle los puntos al modelo automático pasa ahora por un aviso. Antes de que el modelo marque nada se explica qué va a hacer —proponer una posición para cada reparo, como punto de partida y no como resultado— y se recuerda que la inteligencia artificial se equivoca: hay que comprobar cada punto antes de generar el informe, porque un milímetro en Nasion es un grado de SNA, y la exactitud del análisis es responsabilidad del profesional que lo firma. El botón que abre ese aviso además pasa a ocupar el ancho del panel y a verse como lo que es: la primera decisión de esa pantalla.
  • 6 sepSe arregla no poder cambiar el rol de un colaborador a Administrador. La restricción de la base de datos se había quedado con los nombres de la primera versión del equipo —viewer, editor, admin— mientras la aplicación ya escribía los de ahora, así que cambiar el rol fallaba con un error del motor en pantalla. Y borrar al colaborador y volver a invitarlo tampoco servía, por un segundo defecto peor: el envío de invitaciones, escrito contra esos mismos nombres viejos, convertía en silencio cualquier rol que no reconociera en el más básico. Por eso el colaborador volvía a quedar en Recepción una y otra vez sin que nada dijera por qué. Ahora la base acepta los tres roles actuales —y sigue aceptando los antiguos, porque hay cuentas que los tienen y son válidas—, la invitación guarda el rol que se eligió, y el correo de invitación anuncia el nombre que la persona va a ver al entrar en vez de «Visualizador».
  • 6 sepLa lista de exámenes ya no dice «Aún no tienes exámenes» mientras la está cargando. Al pasar la lista a páginas, entre que se abre el panel y llega la primera respuesta del servidor la lista está vacía, y ahí se pintaba la pantalla de bienvenida con su botón de subir. No es un parpadeo feo: quien abre su panel y lee eso durante medio segundo entiende que se le borró el archivo. Ahora esa pantalla sólo aparece cuando de verdad se sabe que no hay ninguno. Y lo mismo cuando un filtro no encuentra nada: antes decía «aún no tienes exámenes» —que es falso, y asusta igual— y ahora dice que nada coincide, con un botón para quitar los filtros de una vez.
  • 6 sepLa lista de exámenes pasa a cargarse de a cincuenta, y el buscador busca en el servidor. Antes se traían TODOS los exámenes de la clínica en una sola consulta y después se buscaba y se filtraba dentro del navegador, sobre lo que ya se había descargado. Eso hacía la carga más pesada cada mes, pero el problema grave era otro y no se veía: por encima de mil exámenes la consulta se cortaba sola y sin avisar —ni error, ni aviso, ni nada en pantalla—, así que una clínica con volumen dejaba de ver los más antiguos y el buscador tampoco los encontraba. Un examen que existe y no aparece es peor que una página lenta. Ahora la lista viene de a cincuenta con sus flechas de página y el renglón que dice cuántos hay en total, y el buscador y los tres filtros consultan la base entera: encuentra a un paciente de hace dos años aunque no esté en la página que tienes delante. Con doscientos exámenes la carga baja de unos 150 KB a 33; con mil, de 900 KB a los mismos 33. La exportación a Excel sigue bajando todo lo que coincide, no la página que se ve, y el medidor de almacenamiento se recalcula en el servidor, que es el único sitio donde se puede recorrer el archivo entero.
  • 6 sepLa pestaña de escala enseña la calibración que ya hay, en vez de borrarla al entrar. Antes la borraba, y eso hacía dos cosas mal: para corregir un extremo mal puesto tres píxeles había que rehacer la regla entera y volver a escribir los milímetros, y al volver a entrar la pestaña aparecía vacía —lo que se lee como que la calibración no se había guardado, aunque sí lo estaba—. Ahora se cargan sus dos puntos y sus milímetros, se ven sobre la placa y los dos extremos se pueden arrastrar con el mismo agarre que un reparo. Y la propia pestaña lleva el factor escrito cuando la placa está calibrada, así que saber si lo está ya no obliga a entrar a mirar: es lo primero que hay que comprobar antes de fiarse de un milímetro del informe, y además el número es lo que delata a quien escribió 10 mm donde había 20.
  • 6 sepEl nombre del estudio deja de parecer un botón, y abrir un panel deja de parecer una acción. Arriba, en el centro, «Teleradiografía lateral» estaba pintado del mismo verde macizo con el que se pinta un botón encendido, y a dos centímetros de «Cefalometría», que sí lo es y que también estaba verde: tres cápsulas verdes seguidas de las que sólo dos se podían pulsar, y la única forma de saber cuál hacía algo era pulsarla. Ahora es lo que es —un título—: el icono en verde, el texto en blanco y nada alrededor. Y el informe, la cefalometría y el análisis, que abren un panel lateral, pasan a verse como interruptores: encendidos van en verde sobre un fondo tenue, sin el relleno macizo ni la sombra, que en esta aplicación son la forma de «la acción principal» y que gastados en un panel que se abre y se cierra dejan de significar nada.
  • 6 sepLa cefalometría pasa a tener tres pestañas: «Escala», «Puntos» y «Resultados». Era un asistente lineal —primero los datos, después la escala, después marcar— y al llegar al final ya no se podía volver a un paso más que por un enlace subrayado de diez píxeles al lado del mm/px, que es algo que encuentra quien ya sabe que está ahí. Pero calibrar, marcar y leer no son tres momentos en el tiempo: son tres cosas entre las que se va y se viene. Se marca Porion, se ve que la escala estaba mal, se recalibra, se vuelve. La pestaña de escala sólo aparece cuando hay algo que calibrar: en una telerradiografía reconstruida del CBCT la escala viene con la imagen y no se toca. Y el botón que pide los puntos al modelo automático sube a lo primero de la pestaña de puntos, encima de «Marcar / Sólo corregir»: estaba debajo de la lupa, a cuatrocientos píxeles de scroll de donde se entra, y para cuando se veía ya se habían marcado seis puntos a mano. Es la primera decisión de esa pantalla —a mano o que los proponga el modelo—, así que va donde se toman las decisiones. El sitio que deja se lo queda la lupa, que crece de 200 a 250 píxeles.
  • 6 sepSe quita el perfil blando detectado en la imagen. Un detector buscaba en la propia placa el borde de la piel contra el aire —que es el borde de más contraste que hay— y dibujaba la curva sin que nadie la pidiera. Encontraba el borde, y aun así no servía, por dos razones que ninguna mejora del detector arregla: sobre una curva detectada píxel a píxel no se puede medir, porque una medida cefalométrica tiene que poder señalarse —«sale de estos dos puntos, míralos»— y la línea E y el ángulo nasolabial seguían saliendo de los reparos marcados; y el perfil que sale de esos reparos es sencillamente mejor, porque pasa por donde el ortodoncista dijo que pasa y se corta donde falta un punto, mientras que el detectado pasaba por donde mandara el contraste, que en una placa con el cefalostato encima o con el labio a media luz no es lo mismo. Los exámenes que ya tienen la curva guardada la conservan en su registro: no se borra nada.
  • 6 sepEl trazado dibuja ahora los incisivos y la rama mandibular como siluetas, y no sólo como puntos y rectas. Sobre una silueta se ve de un vistazo que un incisivo está volcado; en dos rectas cruzadas hay que leer el número. El diente se coloca, se gira y se escala con los dos puntos que ya se marcan —su borde incisal y su ápice—, así que mover el ápice gira el diente en pantalla, que es exactamente lo que hace falta para ver si el punto está bien puesto; y el ancho de la rama sale de Xi, que por definición es su centro. No se dibuja nada más, y eso es deliberado: la órbita, la silla turca y los molares tienen UN solo punto marcado —el borde inferior, el centro, la cúspide mesial—, y una plantilla colocada sobre un punto no dice nada del paciente. Si tiene la órbita alta, el dibujo no lo diría. En la lámina impresa van de contorno y no rellenas, porque esa hoja se fotocopia y se superpone sobre la de la primera consulta, y una mancha gris tapa lo que hay debajo en las dos cosas.
  • 6 sepEl panel de cefalometría se parte en dos pestañas: «Puntos» y «Resultados». Son dos tareas distintas y estaban una encima de la otra en la misma columna. Marcando, la tabla de veintidós filas de un Ricketts empujaba hacia abajo lo único que hace falta mirar —qué punto toca, dónde va y la lupa—, así que después de cada clic había que hacer scroll para volver a verlo. Y leyendo el análisis, medio panel lo ocupaba una lupa que ya no se está usando. Lo que manda sobre las dos —quién es el paciente, qué análisis es— se queda arriba, fuera de las pestañas, porque cambiar de análisis cambia los dos lados a la vez; y los botones de guardar y descargar se ven desde las dos, que guardar el trabajo no puede depender de dónde se esté mirando. El contador de puntos vive ahora en la propia pestaña. Y cuando el trazado queda completo, «Resultados» se enciende con un punto para que se vea que ya hay algo que mirar: no se cambia de pestaña sola, porque con veintiséis puntos casi siempre se sigue corrigiendo alguno y saltar mientras se afina el último saca a alguien de donde estaba trabajando.
  • 6 sepLa franja de arriba deja de repetir lo que la cefalometría hace. Decía, fija, «ángulos y proporciones; los milímetros necesitan una imagen con escala», y eso lo lee alguien que YA abrió la cefalometría: no informa de nada, y si hay escala o no lo dice el propio panel con su «0.090 mm/px», que además es el dato y no la explicación. Ahora esa franja sólo lleva lo que es de este momento: qué ficha está abierta, o que otra ventana guardó cambios en el examen.
  • 6 sepLa lupa deja de acercar demasiado, y ahora acerca lo mismo en cualquier placa. El aumento estaba escrito contra los píxeles del ARCHIVO, que no son los que ve el ojo: una telerradiografía de 2400 píxeles metida en un hueco de 1000 se ve al 42 %, así que una lupa de «4×» eran en realidad casi diez aumentos de lo que había en pantalla —doscientos píxeles de recuadro para cuatro milímetros y medio de paciente—. Con cuatro milímetros y medio no se reconoce el foramen magno ni la silla turca: se ve un borde blanco desenfocado y nada alrededor, justo cuando la lupa está para reconocer la estructura antes de poner el punto. Y lo peor era que dependía de la resolución del archivo, que es lo único que no debería importar: la misma lupa sobre una placa de 900 píxeles se veía bien. Ahora el aumento se mide contra lo que hay en pantalla —tres veces lo que ya se ve, sea cual sea el monitor y el archivo— y en el recuadro entran unos quince milímetros del paciente, que es una silla turca entera con su contorno alrededor.
  • 6 sepLos interruptores de lo que se dibuja —líneas, contorno, grados, perfil— suben a la franja que hay sobre la radiografía, centrados. Encienden y apagan lo que se ve SOBRE la placa, así que ese es su sitio; en el pie del panel quedaban a un palmo de distancia y debajo de veintidós filas de números, y esa franja además estaba casi vacía: un título, una nota y el botón de cerrar. Y el botón que pide los puntos al modelo automático pasa a verse: era un renglón de contorno fino, del mismo gris que el texto secundario, así que la acción que ahorra veintiséis clics y diez minutos era la que menos parecía un botón. Ahora, mientras la placa está sin marcar, va en verde y con el icono de las chispas, y dice «Ubicar los puntos automáticamente». En cuanto hay puntos puestos vuelve a ser secundario, porque ahí lo principal es guardar el trabajo: nunca hay dos botones verdes a la vez.
  • 6 sepEl aviso de los puntos que propuso el modelo automático viene plegado. Con veintiséis puntos propuestos eran cuatro filas de pastillas, más el texto, más el botón: un cuarto del panel, justo encima de la instrucción de qué punto toca marcar, y durante toda la sesión, porque el aviso sigue puesto hasta que se revisa el último. Ahora es un renglón que dice cuántos quedan sin revisar, y el número baja solo a medida que se van revisando; abre con un clic y adentro está todo lo que estaba antes. Doscientos píxeles de panel que vuelven a lo que se está haciendo. De paso queda mejor protegido: «Dar todos por revisados» sólo se alcanza abriendo el aviso, y dar diecinueve puntos por buenos de una pulsación sin haber mirado la lista es exactamente lo que ese aviso existe para evitar.
  • 6 sepEl pie del panel de cefalometría deja de mezclar cosas de distinta naturaleza en una sola fila. Había siete botones idénticos: cuatro que sólo encienden y apagan lo que se dibuja, uno que vuelve al paso de la escala, dos que sacan el resultado hacia afuera, el que guarda el trabajo en el expediente y el que borra los veintiséis puntos. Con el mismo borde y el mismo tamaño, la única forma de saber cuál hacía qué era leerlos uno por uno, y el que se veía encendido era «Descargar hoja», que no es el que termina la tarea. Ahora la forma dice el nivel antes de leer: los interruptores de vista son píldoras —la misma forma que ya tiene la elección de sexo, que también es un estado—, «Guardar en Análisis» es el único botón sólido, y descargar e ir al informe quedan de contorno. En una placa suelta, sin expediente donde guardar, es descargar la que pasa a ser la principal: el sitio no queda vacío. Rehacer la escala sube a la cabecera, junto a los milímetros por píxel y a dos centímetros de «Cambiar», porque cada dato se corrige donde se muestra. Borrar el trazado sale de la fila y pasa a un menú «⋯», conservando la doble pulsación. Y el pie queda pegado abajo: la tabla de un Ricketts son veintidós filas, y hasta ahora había que bajar hasta el final para poder guardar.
  • 5 sepUna placa subida y calibrada con la regla ya no recibe la nota de escala del CBCT, que era falsa para ella. La hoja distinguía sólo «hay milímetros» de «no hay», y con la primera imprimía siempre «la telerradiografía reconstruida desde el CBCT es una proyección ortogonal y no amplifica». Sobre una placa JPG de un equipo convencional eso es falso en las dos mitades: ni viene de un CBCT ni es ortogonal, y conserva la amplificación del aparato, del 8 al 12 %. Peor, el aviso era del signo contrario al que corresponde: advertía de que un valor lineal puede salir por debajo de la tabla, y una placa amplificada como aquellas sobre las que se hicieron las tablas no tiene ese problema. Ahora hay una tercera nota que dice que la escala se calibró a mano, con cuántos milímetros por píxel salieron y desde qué referencia —una calibración es una medida más y se tiene que poder auditar: si alguien escribió 10 mm donde había 20, todos los milímetros de la hoja están al doble y esa línea es la única que lo delata—.
  • 5 sepLa cabecera del informe ya no da dos veredictos verticales distintos. Arriba a la derecha el titular decía «Clase I · Mesofacial» —que salía del FMA de Tweed— y justo debajo, en color, «VERT −1,1 · Dolicofacial». Dos frases contradictorias a un centímetro una de otra, y la segunda es la que se lee primero. Pasaba con cualquier caso limítrofe, porque el FMA lee UNA medida y el VERT promedia CINCO estandarizadas: discrepan justamente donde el caso es dudoso, que es cuando más importa. Ahora, cuando el VERT se puede calcular, es el VERT el que decide el patrón vertical del titular y del resumen, y el plano mandibular de Tweed, el de Steiner y la suma de Björk quedan citados al lado como apoyo, para que se vea de dónde sale y en qué discrepan.
  • 5 sepEl resumen ya no se queda sin la fila del mentón ni la del incisivo inferior cuando falta Frankfort. Las dos tenían una medida de repuesto escrita para ese caso —Pog-NB y L1-NB, que no necesitan Porion ni Orbitario— y esa segunda opción no se probaba nunca por un detalle del código. Así que un Steiner completo, que es el análisis más usado y no pide Frankfort, salía con dos de sus cinco filas esqueléticas vacías. Ahora se usa la primera que de verdad se pueda calcular. Además, la altura facial posterior deja de compararse contra una norma de adulto en un niño —un niño de nueve años salía con «rama corta» y dos asteriscos— y el plano palatino a S-N lleva signo: sin él, un paladar rotado hacia arriba por delante daba el mismo número que uno rotado hacia abajo y la hoja lo describía justo al revés.
  • 5 sepUn punto que el modelo puso bien ya se puede dar por revisado sin moverlo, y el aviso de «sin revisar» deja de nombrar puntos que ya no existen. La única forma de sacar un punto de ese aviso era arrastrarlo, así que cuando el modelo acertaba —en Silla, Porion y Orbitario acierta casi siempre— había que correr a propósito un punto que estaba bien, o dejar la advertencia impresa para siempre en un trazado que sí se revisó. Ahora cada punto pendiente tiene su marca de revisado y hay un botón para darlos todos por revisados. Y al quitar un punto o borrar el trazado, la lista se limpia sola: antes el aviso decía «quedan 3 sin revisar» con la placa vacía, la hoja seguía advirtiendo de puntos que ya no estaban, y el botón de proponer puntos desaparecía para siempre justo cuando volvía a hacer falta.
  • 5 sepCorregida la fila «Incisivo inferior al plano oclusal» de Downs, que podía imprimir la lectura contraria y hasta un ángulo imposible. El signo salía de compararla contra la dirección anterior del paciente, que es lo correcto para las otras tres filas del eje dental —sus rectas de referencia son casi verticales— y no para ésta, cuya referencia es el plano oclusal, casi horizontal: ahí esa comparación vale casi cero y quien terminaba decidiendo el signo era la inclinación del propio plano. Medido sobre un trazado normal, vestibularizar el incisivo hacía BAJAR el número —16,9° · 7,7° · 2,1°— y a partir de ahí volvía a subir; y en la rama negativa la cuenta llegaba hasta 143° contra una norma de 14,5 ± 3,5. Ahora el signo lo da el propio plano oclusal, la medida es continua en todo el recorrido y un incisivo a 20° de la perpendicular imprime 20°.
  • 5 sepLas normas que se corrigen con la edad dejan de correrse después de los dieciocho años, y el VERT de un adulto ya no depende de la edad que se escriba. Tres de las siete filas con corrección por edad —profundidad facial, plano mandibular de Ricketts y convexidad— seguían moviéndose hasta los veintiséis, treinta y dos y veintinueve años respectivamente, porque su tope estaba escrito a mano y no coincidía con el valor al final del crecimiento. Efecto: el mismo trazado daba VERT −0,87 a los dieciocho y −1,21 a los treinta y tres, o sea que el patrón de crecimiento cambiaba de categoría según la fecha de nacimiento. Ahora la edad se topa una sola vez y en un solo sitio, y la profundidad facial adulta vuelve a 89,7° y el plano mandibular a 23,3°, que son los valores cotejados contra un informe real.
  • 5 sepLa columna NORMA de la hoja y del panel imprime la norma con la que de verdad se comparó. El valor, los asteriscos, el color de la fila y la marca del gráfico salían de la norma corregida por edad y por sexo, mientras que el texto de al lado seguía leyendo la tabla del autor: en un Ricketts de un hombre de veinticinco años, siete de las veintidós filas imprimían una norma distinta de la usada. La peor decía «Cuerpo mandibular 68,4 mm ***» al lado de «65 mm ± 2,7» —tres asteriscos que esos dos números no explican, porque la comparación real fue contra 80,2—. La hoja se contradecía a sí misma sin dar forma de notarlo. Ahora se imprime la aplicada y, cuando se corrigió por edad, debajo va la edad con la que se corrigió.
  • 5 sepLos números de la hoja llevan el separador decimal del idioma en que se descarga: coma en español y en portugués, punto en inglés. Había cuatro formas de escribir un número y se veían tres en el mismo renglón —el valor con punto, la norma con el número crudo del programa, las marcas de la regla con coma—, que en un documento que se imprime y se archiva se lee como un documento sin revisar. Las citas bibliográficas conservan la notación con que se publicaron, que es parte de la referencia.
  • 5 sepPasar el cursor por encima de un punto ya puesto lo señala, y el clic lo elige en vez de estampar otro encima. Con el trazado automático siempre quedan reparos sin poner —el modelo conoce veintinueve de los treinta y siete, y los del perfil blando no están entre ellos—, así que el visor se quedaba en modo «marcar» para siempre: cualquier clic sobre la placa creaba un punto nuevo, incluido el clic deliberado sobre el que se quería corregir. Ahora el punto que está debajo del cursor se rodea con un anillo del tamaño exacto en el que el clic le llega, el cursor pasa de cruz a mano, y la lupa dice cuál es, que hace falta cuando Pogonion y Gnation caen a tres milímetros uno del otro. Y hay dos botones, «Marcar» y «Sólo corregir», para apagar del todo la creación de puntos mientras se repasa un trazado terminado. Y un clic ya no re-coloca un punto que está puesto: mover es arrastrar. Antes, elegir un punto lo dejaba armado y el clic siguiente en cualquier otro sitio se lo llevaba allí —un Nasion podía cruzar el cráneo de un clic distraído y el informe pasar de Clase II a Clase III sin un aviso, y no hay deshacer—. Ahora ese clic sólo suelta la elección. Poner un reparo donde ya hay otro se sigue pudiendo: se suelta a un pelo de distancia y se arrastra hasta el sitio, que además lleva la lupa y el clic no.
  • 5 sepEl perfil blando ya no se come el labio superior. Entre la nariz y la boca la curva pasaba por dentro del labio, el surco del subnasal desaparecía y los dos labios se fundían en una ese suave. La causa no estaba donde parecía: dibujando el borde crudo —fila por fila, sin tocar— encima de la radiografía se veía que el borde estaba bien; lo que lo estropeaba era el paso siguiente. La curva se reducía a ciento veinte puntos promediando los de cada tramo y encima llevaba una media móvil, y un promedio achata todo lo que sea más estrecho que su ventana, que es justo el tamaño de los rasgos de un perfil. Ahora se alisa ajustando una parábola alrededor de cada fila en vez de promediar: quita el temblor igual, pero una parábola tiene curvatura y una cresta pasa entera. Medido sobre la placa donde fallaba: el relieve del labio vuelve de 72 a 80 de los 81 que tiene, el error contra la piel baja de 2,3 mm a 1,0 en el peor punto y de 0,41 a 0,16 de media, y la curva no queda más dentada.
  • 5 sepLa línea del perfil blando sale más fluida. Se saca fila por fila de la radiografía, así que cada punto quedaba pegado al píxel y la curva se dibujaba dentada, como un serrucho — y un perfil blando dentado no se parece a una cara. El zigzag baja casi a la mitad: los puntos que se guardan ya no se toman salteando uno de cada cuatro sino promediando los de cada tramo, que es lo que cancela el escalón. Lo que se pierde con eso mide menos de milímetro y medio, o sea nada que la anatomía tenga: el surco del subnasal y el mentolabial siguen enteros, que era el riesgo de suavizar de más.
  • 5 sepEl informe ya no se contradice a sí mismo sobre el patrón vertical. El plano mandibular se calculaba de dos maneras distintas —una para el FMA de Tweed y otra para las filas de Ricketts y de Downs— y mientras el ángulo no pasara de los 90 grados las dos daban lo mismo, así que convivieron sin que se notara. Pasados los 90 se separaban, y ahí la misma hoja decía «Patrón vertical: hiperdivergente (dolicofacial)» arriba y «patrón hipodivergente, braquifacial» tres centímetros más abajo. Pasa sobre todo en trazados automáticos sin revisar, donde el Mentón puede quedar detrás del Gonion. Ahora las tres filas usan la misma cuenta, y un trazado imposible imprime un número imposible —fuera de toda norma, con tres asteriscos— en vez de uno que parece de paciente.
  • 5 sepCorregidas dos filas que podían dar la lectura contraria: la profundidad facial de Ricketts y el IMPA de Downs. Las dos se calculaban tomando el ángulo agudo, que va de 0 a 90 grados, y las dos viven justo al lado de los 90: al pasarse, el número se doblaba y volvía a bajar. En la práctica, un mentón cada vez más prognata se iba imprimiendo como más retruido, y un incisivo inferior a 103 grados —muy vestibularizado— salía como 77 y con la palabra «retroinclinado» al lado. Ahora las dos usan la misma cuenta que su medida gemela, que estaba bien: la profundidad facial da lo mismo que el ángulo facial de Downs, y el IMPA de Downs lo mismo que el de Tweed, que es lo que siempre debieron hacer. Si tienes informes archivados con Ricketts o Downs de pacientes de Clase III o con incisivos inferiores muy inclinados, vale la pena volver a abrirlos.
  • 5 sepTodo punto puesto sobre la placa se puede volver a tocar, lo pida el análisis elegido o no. El trazado automático deja diecinueve reparos de una vez y varios no son del análisis que estás usando —Steiner no pide Porion ni Orbitario, y los cuatro de tejido blando sólo entran con el perfil encendido—: quedaban dibujados sobre la radiografía pero fuera de la lista, así que corregir uno era acertarle con el dedo, sin su nombre, sin la descripción de dónde va y sin lupa. Ahora aparecen al final de la cola y en la rejilla, bajo «Otros puntos marcados», y se llega a ellos con las flechas como a cualquier otro.
  • 5 sepLa lupa también está al dar escala a la placa. Estaba sólo en el paso de marcar los puntos, y calibrar —dos clics sobre las marcas de la regla del cefalostato— se hacía a ojo desnudo, que era justo al revés: de esa distancia sale el milímetro con el que después se miden las cincuenta y seis medidas del informe, así que un píxel de error ahí se reparte por todas. Ahora el recuadro con cuatro aumentos acompaña también esos dos clics, y cuando el cursor no está sobre la imagen enfoca el punto de la regla que se acaba de poner.
  • 5 sepLa telerradiografía se puede trazar automáticamente, y después se corrige a mano. Un modelo propone dónde va cada reparo y los puntos entran puestos: se dibujan las líneas, salen los números, y el ortodoncista arrastra los que estén corridos. Los que todavía nadie ha tocado se ven distintos —huecos y en ámbar— y el panel dice cuántos quedan; arrastrar uno lo saca de esa lista solo. Mientras quede alguno sin revisar, la hoja impresa lo advierte con el número y el modelo del que salió, para que un informe archivado diga siempre de dónde vienen sus puntos. La marca desaparece del todo cuando se han revisado todos, porque entonces el trazado es tan de mano como cualquier otro. Es una ayuda para ahorrar el trabajo repetitivo, no un diagnóstico: el modelo se equivoca, y por eso todos los puntos siguen siendo editables.

3 sep 4 sep 2026

La telerradiografía, de principio a fin

Análisis3 sep

La cefalometría se traza sobre la placa, y queda guardada en el examen

Se marcan los puntos sobre la misma telerradiografía que estás mirando, con el panel de análisis al costado: eliges Steiner, Ricketts, Downs o cualquiera de los nueve, el panel te va pidiendo el punto que toca y la tabla de medidas se actualiza mientras marcas. Una lupa acompaña al cursor para poner Nasion con precisión de milímetro. Al terminar, «Guardar en Análisis» deja el trazado guardado en el examen: la radiografía con las líneas dibujadas encima y la hoja de resultados con la tabla y el gráfico. La primera se vuelve a abrir con los puntos donde los dejaste, así que puedes retomar un caso semanas después o comparar el trazado de hoy con el de la primera consulta. Y ya no se abre en una ventana aparte: se trabaja dentro del visor, sobre la placa, sin salir a ningún lado.

Panorámica3 sep

Se mide, se señala y se anota sobre cualquier radiografía

El visor de radiografías tiene ahora medir, flecha y nota, con los mismos gestos del visor de CBCT: dos clics para una línea o una flecha, uno para una nota; se arrastran de una punta o del cuerpo, se borran con la X que aparece encima y el color de una flecha se cambia con doble clic. Todo queda guardado en el examen, imagen por imagen: lo que marcaste en la primera placa no aparece sobre la segunda. Sobre la escala no se inventa nada: una radiografía que llegó como archivo perdió por el camino cuánto mide cada píxel, así que al elegir la regla el visor te pregunta si quieres calibrar. Mides algo de tamaño conocido —en una telerradiografía, la regla del propio cefalostato, que se amplifica igual que el paciente— escribes cuánto mide de verdad, y todas las medidas de esa imagen pasan a milímetros de una vez. Si prefieres no calibrar, se mide en píxeles y el rótulo lo dice.

Exámenes3 sep

El visor de radiografías tiene Análisis e Informe, como el de CBCT

Una radiografía se abre ahora con la misma cabecera y las mismas herramientas que un CBCT: el riel de la izquierda con el puntero, el brillo y el contraste, el zoom y la mano; arriba, el estudio, el paciente alineado a la derecha, y los botones de Análisis, Informe y Cefalometría. El Análisis es el mismo banco de fichas: guardas la imagen que estás mirando —con el brillo y el contraste que le pusiste—, la ordenas arrastrando, le pones nombre y la exportas toda junta en PDF. Y el brillo y el contraste se ajustan arrastrando, como en cualquier visor DICOM, en vez de con tres barras que ocupaban una fila permanente para decir 100 %.

Ortodoncia4 sep

Los puntos se unen: el trazado ahora dibuja el perfil, la mandíbula y el maxilar

Los puntos marcados dejaron de ser puntos sueltos: se unen en el contorno del perfil blando, de la mandíbula, del maxilar y de la base del cráneo, cada estructura con su color. Sirve para tres cosas. Ver si un punto está mal puesto, que es lo que más cuesta: veintinueve puntos sobre una radiografía no tienen forma, y Gonion tres centímetros arriba se ve igual de bien que Gonion en su sitio — unido al resto saca una joroba en el borde de la mandíbula que salta a la vista. Enseñárselo al paciente: una tabla de cuarenta números no explica por qué el mentón está retruido, y el perfil dibujado sí. Y que el dibujo entra en la placa que se guarda en el Análisis y en la hoja que se descarga. Para que el perfil tenga forma de perfil se pueden marcar tres puntos más —nasion blando, estomion y el surco mentolabial—, que aparecen en su propia lista y son opcionales: ningún análisis los pide y no cuentan para el marcador. El contorno va punteado a propósito, porque es la curva que pasa por los puntos marcados y no el borde del hueso; y si falta un punto la línea se corta ahí en vez de saltárselo, que dibujaría una mandíbula sin ángulo. Se apaga y se enciende con «Contorno», al lado de «Líneas».

Ortodoncia4 sep

El trazado mide el resalte y la sobremordida, y las normas quedaron revisadas una por una

Se agregaron al resumen dos medidas que se miran en todos los casos y no estaban: el resalte y la sobremordida, con su norma de 1 a 3 mm. Para Wits se marcan ahora dos puntos nuevos —las cúspides del premolar superior y del inferior— porque esa medida se toma sobre el plano oclusal funcional y no sobre el bisecado que usa Downs; el trazado lleva los dos planos y cada análisis usa el suyo. Las abreviaturas de incisivos y molares se escriben U1, L1, U6 y L6: las barras de antes estaban puestas al revés, y se leía «superior» donde el punto era el inferior. Las normas de McNamara y de Ricketts, más el ángulo goniaco, se contrastaron con las tablas publicadas y se corrigieron donde no coincidían. Y una desviación ya no se marca toda igual: la hoja distingue entre leve y marcada según cuánto se aleja el valor de la norma, y cuando falta el sexo del paciente lo dice, en vez de pintar de verde una comparación que no se hizo.

Análisis4 sep

La hoja de resultados se descarga como PDF de verdad, no como una foto

Hasta ahora el archivo era una captura de pantalla metida dentro de un PDF: se veía bien en el monitor y mal en el papel, con el texto borroso apenas se ampliaba y sin poder seleccionar ni buscar un valor. Ahora el PDF lleva el texto como texto y las líneas como líneas, así que imprime nítido en A4 o en el tamaño que sea, se puede copiar un número de la tabla y encontrar el nombre de una medida con Ctrl+F. La radiografía sigue siendo una imagen, porque es lo que es, pero el trazado que va encima, la tabla de medidas y el gráfico de barras se dibujan de verdad. Y pesa bastante menos, que se agradece cuando la hoja va adjunta en un correo.

Y además(31)
  • 4 sepEl campo de la distancia real, al dar escala a una radiografía, ya no lleva un número de ejemplo. Decía «10» en gris, y un número dentro de un campo se lee como un valor ya escrito: había que mirarlo dos veces para darse cuenta de que estaba vacío. Ahora dice «¿Cuántos milímetros mide?», que no se confunde con un dato puesto. Es el paso del que dependen todos los milímetros del informe.
  • 4 sepCada análisis se compara ahora contra la tabla de su propio autor, y Downs, Ricketts y McNamara están completos. Un análisis no es una lista de ángulos: es la tabla de un autor medida sobre su muestra, y los autores no coinciden. El de Downs venía usando el plano mandibular de Tweed —25 ± 5 en vez de 21,9 ± 3,24— y con esa desviación casi el doble de ancha un paciente a 28 grados, dolicofacial claro para Downs, salía dentro de norma; y el interincisal de Steiner, cuatro grados y medio por debajo del de Downs, en la medida que decide si los incisivos se pueden retraer. El de Ricketts usaba el ángulo facial de Downs, que es fijo, cuando la profundidad facial de Ricketts crece 0,3 grados por año: en un adulto la diferencia son más de dos desviaciones. Downs pasa de siete medidas a sus diez —con el incisivo al plano oclusal, al plano mandibular y el superior a A-Pogonion—, Ricketts suma el cono facial, el plano palatino a Frankfort y el molar a la vertical pterigoidea, y McNamara suma el incisivo superior a la vertical de A, que es su fila sobre los dientes y no estaba. Las filas que miden el mismo ángulo con tablas distintas dicen de quién es cada una.
  • 4 sepEl molar superior a la vertical pterigoidea se compara contra la edad del paciente. La norma de Ricketts para esta medida —la que dice si hay espacio para distalar o hay que extraer— no es un número sino una regla: la distancia debe ser la edad del paciente más tres milímetros. Con la fecha de nacimiento puesta se aplica sola, y se detiene en 21 milímetros porque el crecimiento se detiene: sin tope, a los cuarenta la norma pediría 43.
  • 4 sepLa lupa sale de encima de la radiografía y pasa al panel, debajo de la instrucción. Fija abajo a la derecha tapaba doscientos píxeles de placa, y abajo a la derecha es justamente donde caen el mentón y el perfil blando: Pogonion, Gnation, Mentón y los labios quedaban debajo del recuadro justo cuando tocaba marcarlos. En el panel no tapa nada y queda pegada a lo que se está leyendo, así que el ojo va del texto al detalle sin cruzar la pantalla.
  • 4 sepLa hoja de cefalometría abre con el resumen del caso. Antes de la tabla de cuarenta filas van ahora el titular —«Clase III · Braquifacial»— y tres columnas con lo que se lee primero: la clase esquelética y dónde está cada maxilar, el patrón vertical, el resalte, la sobremordida y la inclinación de los incisivos, y el perfil blando; cada línea con su grado —leve, moderado, severo— y con las abreviaturas de las medidas de las que salió, para poder bajar a la tabla y comprobarla. No hay ningún cálculo nuevo detrás: es la misma tabla dicha en palabras, con la misma escala que los asteriscos, así que el resumen y las filas no pueden decir cosas distintas. Y si falta un punto, el hallazgo no aparece en vez de afirmarse a medias.
  • 4 sepMarcar la cefalometría es ahora punto por punto, con un dibujo de dónde va cada uno. El panel mostraba treinta pastillas diminutas con las abreviaturas, y encima, en letra chica, lo único que hacía falta: cuál toca y dónde está. Ahora el punto que toca ocupa el sitio —el nombre en grande, la descripción anatómica, y un trazado normal en chico con el punto encendido en su lugar, que es lo que hace falta para encontrar Articulare o Porion la primera vez— con flechas para ir y volver por la cola y una barra de avance. La rejilla completa sigue estando, plegada, porque volver a un punto concreto para corregirlo es lo que se hace al final. El análisis se elige arriba, en grande, y dice para qué sirve.
  • 4 sepLa lupa deja de perseguir al cursor y se queda fija, más grande, abajo a la derecha. Siguiendo a la mano estaba cerca, pero en movimiento: al ajustar un punto a un píxel, lo que se está mirando se desplaza y el ojo persigue el recuadro en vez de mirar el detalle. En un sitio fijo se aprende una vez dónde está. Y ya no se apaga entre dos clics: cuando el cursor no está sobre la imagen, enfoca el punto que toca marcar, así que al llegar desde el panel ya está mostrando dónde hay que mirar. Se aparta sola si el cursor le cae encima.
  • 4 sepLa regla de cada fila de la hoja lleva sus números. Era una regla muda: se veía que el valor caía a la izquierda, pero no a la izquierda de qué, y para saber si eran dos grados o quince había que volver a la columna de la norma y hacer la cuenta. Ahora debajo del punto van la media y las dos desviaciones a cada lado —«91,8 en una regla que va de 84 a 92»— y la fila se lee sola.
  • 4 sepEl polígono de Jarabak está completo. El análisis mostraba la proporción S-Go / N-Me y las dos alturas, pero le faltaban dos de sus cuatro ángulos —el de la silla (N-S-Ar) y el articular (S-Ar-Go)— que se calculan con puntos que ya se marcan. Con ellos aparece la suma de Björk, que es lo primero que mira quien usa este análisis: 396° ± 6 es una cara equilibrada, por debajo el crecimiento es horizontal y por encima, vertical.
  • 4 sepUn resalte de 5 milímetros deja de imprimirse como una alteración marcada. El resalte, la sobremordida y la proporción de Jarabak estaban escritos como rango —«de 1 a 3 mm», «entre 62 y 65 %»— y la hoja usaba media banda como si fuera una desviación estándar: un resalte de 5 mm, que es una Clase II de todos los días, salía con tres asteriscos y la palabra «marcada». Ahora se comparan contra una desviación real y ese mismo caso sale con uno. Y donde la desviación no está publicada, la hoja ya no imprime asteriscos: la unidad de una norma en banda no es una desviación estándar, y decirlo con el mismo símbolo era afirmar algo que no se sabe. Cada norma dice de dónde sale, y las dos que no tienen un trabajo detrás lo declaran.
  • 4 sepLa convexidad de Ricketts se corrige con la edad del paciente. Ricketts la definió a los nueve años, con una corrección de 0,2 mm menos por cada año que pasa. Se comparaba contra los 2 mm de los nueve años a cualquier edad, así que un adulto de cuarenta con el perfil recto salía a tres desviaciones: «perfil cóncavo marcado» en alguien sano. Con la fecha de nacimiento puesta, la norma se corre sola; sin ella se queda en la de referencia y la medida lo advierte.
  • 4 sepLa hoja de resultados se puede leer impresa. Se componía con un cuerpo de 5,8 puntos, el nombre de cada medida a 4,8 y el aviso legal a 4,3: para un documento que se archiva y se le enseña al paciente, eso está por debajo del umbral de lectura. Ahora el cuerpo va en 8,9 puntos y el pie en 6,7, con las columnas rebalanceadas para que el texto no se meta en la de al lado, y el aviso del final ya no se corta a media frase. La hoja lleva además una línea nueva con el examen y la imagen de la que salió —recibida suelta no había forma de saberlo—, y al guardarla en el Análisis deja de recomprimirse: era texto sobre blanco pasado a JPEG, y las fuentes de las normas quedaban ilegibles justo en la ficha que viaja por el enlace.
  • 4 sepLa cefalometría se puede abrir en una pantalla estrecha. El panel de opciones era una columna fija de 396 píxeles al lado de la imagen, así que en un teléfono de 390 la imagen quedaba con ancho cero: los clics no caían en ninguna parte y no se podía marcar nada. Ahora, por debajo de mil píxeles, la imagen va arriba y el panel abajo. Y si la pantalla es de verdad chica se avisa: a ese tamaño un píxel es casi un milímetro del paciente, así que se puede revisar un trazado hecho, pero para marcar con precisión hace falta más ancho.
  • 4 sepLo que marcas ya no desaparece en silencio si algo sale mal al guardar. El visor esperaba 1,2 segundos y mandaba los cambios; si esa petición fallaba —sin red, o con la conexión intermitente— el trabajo se descartaba y el panel seguía diciendo «21/21» en verde. Ahora lo pendiente no se suelta hasta que el servidor confirma, y si no lo hace aparece una franja arriba con un botón de reintentar. Y si tu cuenta puede ver el examen pero no modificarlo, se dice al primer intento en vez de dejarte marcar media hora para nada.
  • 4 sepCorregir un punto ya no lo mueve tres milímetros de golpe. Al empezar a arrastrar, el punto saltaba a donde estaba el cursor: como se puede agarrar desde un poco al lado, agarrar Nasion y mover un pelo lo desplazaba hasta tres milímetros —y a la escala de la pantalla ese salto no se ve—. Ahora se conserva la distancia con la que lo agarraste, así que arrastrar lo mueve en vez de teletransportarlo. Además, «Borrar trazado» pide confirmación antes de llevarse los veintinueve puntos, y en tablet un segundo dedo o una llamada entrante ya no dejan el punto pegado al dedo.
  • 4 sepCalibrar la escala de una radiografía avisa cuando el resultado no puede ser. Sólo se pedían dos puntos distintos y un número positivo, así que dos clics separados tres píxeles declarados como diez milímetros daban una escala treinta veces mayor, y todas las medidas en milímetros salían así impresas en el PDF, sin una sola marca. Ahora hace falta una base mínima —por debajo, un píxel de error cambia todas las medidas del examen—, la escala calculada se enseña antes de aplicarla, y si no puede ser la de una radiografía lo dice. Y se puede quitar la calibración, no sólo rehacerla: antes «recalibrar» borraba la regla pero dejaba activa la escala anterior.
  • 4 sepCinco medidas de la cefalometría podían imprimir un número equivocado con aspecto de normal, y ya no. La sobremordida se medía sobre una vertical sacada de las dos cúspides de los molares, que ocluyen y casi nunca están una encima de la otra: medio milímetro de desfase al marcarlas la bajaba de 2,5 a 1,1 mm, y con las dos en el mismo sitio imprimía 0,0 —que se lee como una mordida abierta—. Ahora se mide perpendicular al plano oclusal. El plano oclusal respecto de Frankfort y los tres ángulos del incisivo a N-A, N-B y A-Pog no distinguían un lado del otro: un incisivo retroinclinado 30 grados imprimía el mismo número que uno normal, y cuanto más se retroinclinaba, más subía. Ahora llevan signo, así que un valor negativo dice lo que dice. Y cuando una recta se queda sin dirección —los premolares marcados encima de los molares, el punto A encima de Nasion— la fila sale en blanco en vez de imprimir 0,00 mm, que en el Wits se lee como una relación esquelética perfecta.
  • 4 sepUn paciente en crecimiento ya no se compara contra normas de adulto sin avisar. La fecha de nacimiento se pedía, se imprimía en la hoja y no entraba en ningún cálculo: a un niño sano de nueve años el análisis de McNamara le sacaba cinco filas patológicas y una Clase II que no existe, sólo porque su mandíbula mide treinta milímetros menos que la de un adulto, como corresponde a su edad. Ahora las ocho medidas de tamaño se miden igual pero no se comparan cuando el paciente tiene menos de dieciséis años: la columna de norma dice «norma adulta» y la hoja lo escribe. Sin fecha de nacimiento todo sigue como antes, porque sin edad no hay nada que afirmar.
  • 4 sepEl PDF de la hoja ya no imprime interrogaciones donde iban los símbolos de hombre y mujer. Cuando el sexo no se elige, la columna de norma muestra las dos —la del hombre y la de la mujer— y las distinguía con ♂ y ♀, que no existen en las fuentes del PDF: salía «Pog ?N ? 0.2 mm ? -1.8 mm», dos normas contradictorias y ninguna forma de saber cuál era de quién. Ahora van con palabras. Y tres abreviaturas de McNamara que usaban el símbolo de perpendicular y un guion largo se escriben con caracteres que el PDF sí tiene.
  • 4 sepEl correo del paciente se puede escribir al subir el examen y corregir después, tanto en «Editar» como en el propio formulario de envío: es el mismo correo en los tres sitios. Es opcional. Hasta ahora sólo se rellenaba solo la primera vez que se mandaba algo, así que si el paciente lo dictó mal ahí se quedaba: el formulario de envío lo enseñaba en un recuadro que no se podía tocar y, aunque se escribiera otro, mandaba igual al viejo. Si está mal escrito el campo lo dice en el momento —una dirección a medias es peor que ninguna: el envío se da por hecho y el enlace no llega a ninguna parte—.
  • 4 sepAl subir una bitewing, los cuatro huecos se llaman por su sector: molar derecho, premolar derecho, premolar izquierdo y molar izquierdo, en el orden del montaje de siempre —la derecha del paciente arriba—. Decían «superior derecha», «inferior izquierda» y demás, que describe una serie periapical: una aleta de mordida lleva las coronas de arriba Y las de abajo en la misma película, que es justamente para lo que sirve. Con los rótulos anteriores las cuatro tomas se colocaban donde no iban, y quien las leía después miraba el lado equivocado.
  • 4 sepUna bitewing o una serie periapical completa se abre con todas sus imágenes en pantalla, no por la primera. No son varias radiografías: son una prueba repartida en cuatro o quince películas, y lo que se diagnostica sale de compararlas. Antes lo primero que había que hacer siempre era pulsar «ver todas», y quien no supiera que ese botón existía se quedaba mirando una película de una prueba que tiene cuatro. Una periapical suelta sigue abriéndose de una en una, porque ahí cada toma es un diente distinto. Y el recuadro verde de arriba ya dice «Serie periapical» cuando lo es: hasta ahora decía «Radiografía», a secas.
  • 3 sepEl nombre del paciente aparece en la cabecera del visor de radiografías, a la derecha del todo y solo, sin el nombre del examen debajo: qué radiografía se está mirando ya lo dice el recuadro verde de la izquierda. También llega por el enlace compartido: antes quien recibía la radiografía veía el nombre del examen y ningún paciente.
  • 3 sepEl aviso de «nueva respuesta de soporte» abre directamente esa conversación, no la lista de tickets. Con un ticket daba igual; con cinco, había que adivinar en cuál estaba la respuesta. Vale también para los avisos que ya tenías guardados de antes.
  • 3 sepLa ficha de un examen tiene abajo, en Acciones, el botón para eliminarlo. Antes había que cerrarla y buscar el menú de los tres puntos en la lista. Va al final y separado del resto —lo de arriba se hace a diario, esto se hace una vez y no se deshace— y pide confirmación diciendo qué se lleva por delante: los archivos DICOM, el informe, las tomas extra y los enlaces ya compartidos. Lo ven el dueño y el administrador, igual que en la lista.
  • 3 sepLos tickets de soporte ahora se leen como una conversación. En el Centro de ayuda están tus tickets, y cada uno se abre y muestra lo que escribiste y lo que te contestamos, con las capturas de los dos lados. Antes la campanita avisaba «nueva respuesta de soporte» y llevaba a una página donde no había ninguna: la respuesta existía sólo en el correo, así que quien lo borraba o lo tenía en spam se quedaba sin nada.
  • 3 sepY el soporte ya puede mandarte capturas al responder. Se ven dentro del correo, no sólo como archivo adjunto, y quedan también en la conversación de tu panel. Explicar «el menú de los tres puntos, la opción de abajo» con una flecha dibujada encima es un segundo; con palabras son tres párrafos y una segunda pregunta.
  • 3 sepCon un solo examen en la lista, el menú de los tres puntos ya muestra «Eliminar». La lista es una caja de esquinas redondeadas que recorta lo que se desborda, y con una sola fila el menú no cabía: se veía «Descargar» y ahí terminaba. Llegó reportado como que el plan gratis no puede borrar exámenes, y no era el plan — era el recorte, y le pasaba a cualquiera con un examen, que es justo lo que tiene quien acaba de entrar.
  • 3 sepEn ATM ya no pasa que, con la lupa elegida, arrastrar cambie el brillo. El visor se quedaba creyendo que tenías Shift apretado cuando el teclado perdía el "soltar" —al cambiar de ventana, o cuando la pantalla se rehace en medio del gesto—, y como el brillo vive en Shift + arrastrar, se llevaba el arrastre aunque la herramienta elegida fuera otra. Ahora, al apretar el botón, el visor comprueba si de verdad tienes una tecla apretada.
  • 3 sepEl zoom de los cortes de ATM se guarda aunque arriba esté seleccionado el otro cóndilo. Con las dos articulaciones en pantalla, el visor sólo guardaba el encuadre si el lado elegido en la cabecera era el que tenía eje trazado: si trazabas una y arriba estaba la otra, lo que ajustabas se perdía al volver.
  • 3 sepEn ATM, abrir las dos articulaciones ya no deja el axial acercado y recortado por los lados. El axial ocupa una columna angosta y alta cuando se miran las dos, y ancha y baja cuando se mira una: el encuadre que se hizo en una vista ya no se le impone a la otra, y cada una recuerda el suyo. Importa para trazar el eje del cóndilo, que hay que ver entero, del polo lateral al medial.

2 sep 2 sep 2026

Lo que hay alrededor del implante

Implantes2 sep

El seno, el piso nasal, la raíz vecina y el implante de al lado

El visor sabía medir una sola cosa: el conducto dentario. Y como el conducto es mandibular, a un implante del maxilar no se le medía nada — la fila decía "—" y ahí terminaba, aunque el piso del seno estuviera a un milímetro del ápice. Ahora se traza el piso del seno maxilar, el de las fosas nasales y la raíz de un diente vecino con el mismo gesto del conducto, y en el panel de anotaciones se declara qué es cada trazo. Cada uno tiene su color, su propio umbral —1 mm bajo el seno y bajo el piso nasal, 1,5 mm a la raíz vecina, los 2 de siempre al conducto— y su holgura sale en la lista, en la ficha, en el informe y en el PDF del plan. Entrar en el seno se dice como lo que es, "entra en el seno", y no como un error: después de una elevación es justo lo que se busca. Y se mide la separación entre implantes vecinos, que es la otra cuenta que decide un plan: la regla que se cita son 3 mm, y se mide sobre el cuerpo entero y no sólo entre plataformas, porque dos implantes pueden salir con tres milímetros arriba y tocarse abajo.

Implantes2 sep

Las piezas, en la notación que se usa donde estás

El mismo diente se llama distinto según dónde se trabaje: 11 en la FDI, 1.1 como se escribe en Chile, y 8 en la notación universal de Estados Unidos. Ahora se elige cuál se ve, en el mismo odontograma donde se asigna la pieza, y vale para todo el visor a la vez: la lista, la ficha, el rótulo sobre el corte y el PDF del plan. La casilla del odontograma no se mueve de lugar —la posición en la boca es la misma—, sólo cambia el número escrito en ella. Y adentro se sigue guardando el número FDI: es el que decide el cuadrante y el que busca la forma de la corona, así que un examen abierto en una notación y otro en otra siguen siendo el mismo caso.

Panel2 sep

El contrato de protección de datos, en tu cuenta y con constancia

En Ajustes hay una sección nueva, Protección de datos, con el contrato de encargo del tratamiento completo: qué puede hacer CBCTHub con los datos de tus pacientes y qué no, quién más interviene y para qué, cómo se avisa de una brecha y qué pasa al terminar. Se lee ahí mismo, no hay que bajar un PDF para saber qué dice. Al aceptarlo queda constancia con la fecha, la versión y la huella del documento, y esa constancia se puede imprimir o guardar. Importa porque tu centro es el responsable del tratamiento ante la ley y CBCTHub sólo el encargado: lo que la normativa te exige tener con cualquier proveedor es justamente este contrato. Y si algún día cambia la lista de proveedores, el documento pasa a una versión nueva y te avisamos acá — no se edita en silencio algo que ya aceptaste.

Y además(8)
  • 2 sepLa portada carga cinco veces más liviana: el vídeo del visor pasó de 5 MB a 1 MB y ya no se descarga hasta que está por verse. Se nota sobre todo en el teléfono con datos.
  • 2 sepLa portada muestra el visor antes de contar nada: el vídeo del producto va justo debajo de los botones, y las cifras debajo del vídeo. Antes había que bajar pantalla y media para ver algo.
  • 2 sepLa portada abre con una frase corta que dice qué es CBCTHub, y debajo cuatro cifras: usuarios activos, centros radiológicos que lo usan, marcas de equipos compatibles y desde cuándo está actualizado.
  • 2 sepLos diez nombres de la franja de equipos compatibles ahora son enlaces: cada uno lleva a su página, la que explica cómo exportar desde ese equipo. Eran texto suelto.
  • 2 sepLa portada dice en una frase qué es CBCTHub, en el idioma de quien la abre; nombra por su nombre a Romexis, Invivo, OnDemand3D y DEXIS —con enlace a la comparación de cada uno— y muestra quién lo hace: nombre, especialidad y enlace a su perfil. Y cuatro cifras que se pueden comprobar en el propio sitio, con la fecha de la última entrega entre ellas.
  • 2 sepEl corte de cada implante en el PDF del plan sale con la corona y el pilar dibujados, igual que en pantalla. Sólo el dibujo: no agrega ninguna medida.
  • 2 sepLos textos del pilar y de la ficha del implante dicen lo mismo en una línea: quien los lee ya sabe de implantes.
  • 2 sepLa portada responde tres preguntas más: qué es CBCTHub, qué se puede hacer con un examen y en qué se diferencia del programa de escritorio de cada marca. Estaban escritas sólo para el buscador —invisibles, y en español también en inglés y portugués—; ahora se leen, en el idioma de cada uno.

1 sep 1 sep 2026

Los implantes, en una lista

Implantes1 sep

La lista de implantes y su reporte

Con implantes puestos aparece el botón Implantes en la panorámica, y con él la tabla de todos: pieza, modelo, medida, distancia al conducto y densidad, uno debajo del otro. Desde ahí se salta a cualquiera —aunque esté en otra zona del arco—, se le cambia la pieza o la medida, y se apaga en pantalla para ver el hueso que hay debajo sin borrarlo. Y sale en PDF: la panorámica con la tabla en la primera hoja, y el detalle de cada implante con su corte a continuación.

Implantes1 sep

La corona simulada: anatómica, conectada al implante y también sobre los cortes

La corona que aparece sobre un implante al asignarle la pieza usa ahora el diente de la biblioteca: las cúspides de un molar, el perfil de un premolar, la forma real de cada uno. La biblioteca estaba desde antes, pero los archivos nunca llegaban a cargarse y el visor mostraba siempre la forma de reserva, la generada por fórmula. Como esa reserva funciona bien, no se notaba que la biblioteca no se estaba usando nunca. Y la corona ya no vive sólo en el 3D: se dibuja también sobre el corte transversal, que es donde se decide si queda hueso vestibular y si el eje del implante sale por donde tiene que salir. Se dibuja donde el corte la ATRAVIESA, no su sombra: si la corona está tres milímetros más allá, ese corte no muestra nada. Y ahora sale de la plataforma del implante en vez de flotar encima: los dientes de la biblioteca son de laboratorio y su cuello es el de un diente natural —la 36 abre once milímetros sobre una plataforma de cuatro y medio—, así que se genera el perfil de emergencia que va de una a la otra, con el diámetro del implante que tenga puesto. El cuello, además, dejó de ser un corte recto: sube hacia mesial y hacia distal como la línea cervical de un diente.

Implantes1 sep

El pilar, entre el implante y la corona

Faltaba un cuerpo entero: la corona salía directamente de la plataforma del implante. Ahora se dibuja el pilar —el tramo gingival, el hombro y el poste cónico que sube por dentro de la corona—, en el 3D y también sobre el corte transversal, que es donde se ve si el margen queda por encima o por debajo de la cresta ósea. La altura del pilar decide dónde se sienta la corona, y su angulación es lo que permite que un implante inclinado sostenga una corona derecha: las dos cosas se miran sobre el hueso. Desde la lista de implantes se abre el cuadro del pilar y se miden cuatro: altura gingival, diámetro del margen, altura del poste y angulación. Las otras cinco salen de ésas y del diámetro del implante. El pilar aparece en cuanto se coloca el implante: no hace falta asignarle la pieza, porque un pilar se atornilla al implante y no al diente. La corona sí la necesita, y se sienta sobre el poste: con angulación 0 —un pilar recto, una Ti-base— la corona sale con la inclinación que tenga el implante, y se sube el ángulo hasta que queda donde tiene que quedar. Ese número es el pilar angulado que hay que pedir. Con doble clic sobre el implante se abre su ficha —implante, pilar y corona en una sola pantalla— y ahí se elige la familia del pilar: Ti-base, recto, angulado de 15 o 25, y multiunit recto, de 17 o de 30 para arcada completa. Cada una pone sus medidas y desde ahí se afinan a mano. Son medidas típicas de cada familia, no el catálogo de ninguna marca.

Exámenes1 sep

La descarga se ve, se puede parar y avisa si le faltó algo

Mientras el examen baja, una tarjeta abajo dice cuánto lleva de cuánto y cuánto falta, y se queda en pantalla aunque cierres la ficha o entres al visor. Desde ahí se cancela. Si intentas cerrar la página con una descarga a medias, el navegador te avisa antes de perderla. Y si algún archivo no llegó, se dice: antes el examen salía igual, con los nombres correctos y algún archivo de menos, que es la peor manera de fallar porque parece completo. El aviso va también dentro del ZIP, para el que lo abre la semana siguiente.

Exámenes1 sep

Un escaneo se descarga como escaneo, no dentro de un ZIP

Un escaneo intraoral o una radiografía se descargan como el archivo que son, sin nada alrededor: quien lo recibe lo abre en su planificador y listo. La tomografía sigue viniendo en paquete, porque no es un archivo sino un paquete: trae el DICOMDIR y el árbol de carpetas del CD, y así lo espera el que la abre. El cambio se nota sobre todo en el teléfono, que es donde suele abrirse el enlace que recibe el paciente.

Y además(9)
  • 1 sepEl PDF del plan de implantes cabe en una sola hoja cuando son pocos, la panorámica se ve más grande, el modelo del implante ya no sale cortado y la densidad no repite la palabra que encabeza su propia columna.
  • 1 sepEl nombre del archivo descargado conserva los acentos y la ç: «João Gonçalves» ya no llega como «Joo Gonalves».
  • 1 sepLa barra de herramientas se elige por separado para cada sitio: tu visor abre con la columna al costado, y el enlace compartido y el visor incrustado con la barra arriba. Los tres se cambian en Ajustes.
  • 1 sepAl descargar ya no se pregunta el formato. La pregunta obligaba a mirar el examen por la red antes de empezar, y con la red lenta el botón se quedaba sin hacer nada: vuelve cuando esa espera tenga límite.
  • 1 sepCuando el examen viene comprimido y no se puede convertir, se indica el formato exacto y cómo pedirlo sin comprimir.
  • 1 sepEn la panorámica, acercar se hace arrastrando y sobre el punto que se mira, con la mano para desplazar, igual que en Explorar.
  • 1 sepEl grosor de corte usa el mismo control y está en el mismo sitio en Explorar, Panorámica y Oblicuo, y la barra inferior es la misma en los tres.
  • 1 sep«Restablecer» en la panorámica devuelve la curva estándar y deja la vista limpia.
  • 1 sepEsta misma página: la web pública tiene una sección con lo que va cambiando, en los tres idiomas.

27 ago 31 ago 2026

Cefalometría, escenas y lecturas grabadas

Ortodoncia27 ago

Cefalometría completa dentro del visor

Se marcan los puntos sobre la telerradiografía y salen los nueve análisis habituales —Steiner, Ricketts, McNamara, Tweed, Downs, Jarabak y otros—, cada valor comparado contra su norma y explicado en palabras. Termina en una hoja A4 lista para imprimir o adjuntar, sin pasar por otro programa.

Colaboración28 ago

Dos personas en el mismo examen

Lo que una ventana guarda aparece en la otra, así que ya no queda un solo equipo pudiendo editar. El centro decide además si quien recibe el enlace compartido puede guardar lo que marca; si no lo permite, se avisa que sus marcas son solo locales.

Panorámica28 ago

Recorrer el arco con los cortes

Los cortes transversales se separan por milímetros reales y forman un bloque que se arrastra por el arco con la mano, con la rueda o con la barra. Se estira por los bordes para abarcar más zona sin perder detalle.

Explorar · Oblicuo29 ago

Grilla de cortes seriados

Cuatro, nueve o dieciséis cortes contiguos a la separación en milímetros que se elija, cada uno con su regla, su barra y las referencias de los otros planos. La grilla entera se arrastra al informe o a la placa como serie, un recuadro por corte.

Análisis30 ago

Escenas: volver a donde estaba

Se guarda la posición completa del visor con un nombre —«Diente 1.2»— y se vuelve a ella con un clic, sin perder el trabajo en curso. El panel de Análisis pasa a ser una rejilla que se ordena a mano, con un enlace para que un colega abra exactamente esa vista.

Informe30 ago

Lecturas grabadas con voz y recorrido

Se graba la explicación hablada junto con todo lo que se hace en pantalla. Quien la recibe la reproduce, la pausa y sigue desde donde quiera. Queda transcrita y con marcas por pieza para saltar al hallazgo, se exporta a video y se envía por correo con un enlace que caduca.

Y además(9)
  • 28 agoBotón para voltear el sagital de izquierda a derecha, con los rótulos ANT y POST siguiendo el volteo. Queda guardado con el examen.
  • 28 agoEl enlace compartido y el visor incrustado respetan las preferencias del centro, incluida la posición de la barra de herramientas.
  • 29 agoLos implantes, medidas y notas de la panorámica quedan fijos en la anatomía y se siguen viendo aunque los cortes estén lejos.
  • 29 agoEl informe en PDF recupera los acentos, y su pie muestra los datos de la clínica en lugar del nombre del software.
  • 29 agoSe arrastra la carpeta del CBCT sobre la lista de exámenes para subirla. Si se sueltan imágenes JPG o PNG, entran como radiografías y se pregunta de cuál se trata.
  • 29 agoEl buscador de exámenes viaja en el encabezado, y el aviso de consumo llega desde el 80 % con cuánto queda y a qué ritmo se llena.
  • 30 agoEl comparador tiene «Alinear aquí»: se ponen los dos estudios sobre la misma anatomía una vez y a partir de ahí se mueven juntos.
  • 30 agoSe elige qué material acompaña al examen al compartirlo —informe, capturas, escenas y lecturas— con el número de elementos de cada uno.
  • 31 agoEl implante en 3D se ve como un implante real y, al asignarle la pieza, aparece la corona simulada que muestra por dónde saldría el tornillo.

16 ago 26 ago 2026

Ortodoncia, ATM y carga automática

Informe16 ago

Composición de placas

Se arman láminas eligiendo la cuadrícula en un selector visual, con llenado rápido o composición libre, deshacer, reordenar arrastrando, imanes de alineación y zoom de lectura sobre la hoja. Las capturas incluyen las mediciones, flechas y notas hechas sobre el corte.

Informe16 ago

Informe clínico dentro del visor

Se dicta por voz y el texto aparece en vivo, con la opción de ordenarlo en prosa clínica. Se arrastran cortes del estudio al cuerpo del texto y se ajustan tamaño, brillo, contraste y recorte de cada imagen. El PDF sale con el formato, las imágenes y la ficha del estudio.

ATM18 ago

Las dos ATM en una sola pantalla

Con un único escaneo que abarca ambas articulaciones se ven lado a lado, con el axial de referencia al centro y sus cortes debajo, en lugar de alternar entre derecha e izquierda. El radiólogo declara qué lado es cada toma y ese dato viaja al informe y a las placas.

CBCTHub Link21 ago

Los equipos suben los exámenes solos

El computador del centro se vincula con un código de seis caracteres —sin claves ni configuraciones— y desde ahí sube los estudios automáticamente. En Ajustes se ve qué equipos están conectados, cuándo subieron por última vez, y se les puede cortar el acceso.

Implantes23 ago

Planificación con medidas reales

El implante se coloca en la panorámica y el visor informa la distancia al conducto dentario medida desde el borde del implante, la pieza correspondiente y la densidad de la zona. Implante y conducto se ven además en la vista 3D, para comprobar cuánto hueso queda y si asoma por la cortical.

Ortodoncia24 ago

Vía aérea y escaneo intraoral

Se mide la vía aérea en volumen y área mínima, con el perfil por altura que muestra dónde se estrecha, y se exporta la imagen o se lleva al informe. También se sube el escaneo intraoral del paciente y queda alineado sobre el CBCT, junto a los cortes.

Y además(22)
  • 17 agoEl zoom y el encuadre se sincronizan entre los cortes de una misma serie.
  • 17 agoEl informe se abre en ventana flotante o expandida, con divisor ajustable.
  • 17 agoUn informe firmado ya no se edita: para corregirlo o completarlo se agrega un anexo con su fecha y firmante.
  • 18 agoSelector de piezas dentarias, y envío del informe al derivador como paso del flujo.
  • 18 agoHerramienta de densidad: mide el valor de gris de una región en Explorar y Oblicuo, con el aviso de que en CBCT no son unidades Hounsfield reales.
  • 18 agoRecorte con lazo en la vista 3D: se rodea lo que se quiere conservar, y el recorte se refleja también en los cortes.
  • 18 agoLo que descarga el paciente vuelve a parecerse al CD original del centro, con el índice del disco y los archivos que lo acompañan, para poder importarlo en otros programas.
  • 18 agoLas mediciones se editan sin tener que activar la herramienta, y el número deja de tapar la línea.
  • 18 agoLa cuadrícula de la panorámica se elige gráficamente y la preferencia queda guardada.
  • 18 agoSe recorta el volumen desde Explorar, y el recorte se comparte con la panorámica.
  • 19 agoEl conducto dentario se traza como un recorrido continuo sobre todos los cortes, se dibuja sobre la panorámica y se corrige arrastrando los puntos.
  • 19 agoBarra de herramientas opcional en columna al costado, en Explorar, Panorámica y Oblicuo.
  • 19 agoControl de grosor de corte en los transversales de la panorámica.
  • 21 agoEl informe avisa cuando no puede guardar, en vez de decir que guardó.
  • 21 agoFlecha y Nota se dibujan y se editan también en los cortes transversales, y se mueven arrastrándolas.
  • 23 agoEl brillo y contraste ajustados a mano quedan guardados en el examen.
  • 23 agoEl ajuste automático de brillo y contraste ya no quema los dientes ni aplasta el tejido blando.
  • 23 agoEn la vista 3D el hueso se ve translúcido, y el pincel de marcado queda anclado al hueso al girar el modelo.
  • 24 agoEl cuarto cuadrante de Ortodoncia elige qué muestra: 3D, panorámica o telerradiografía.
  • 25 agoAl cambiar de plan, el cliente recibe un correo en su idioma con lo que incluye el plan nuevo.
  • 25 agoLa vista 3D abre de frente, y el modelo siempre se puede girar.
  • 26 agoCorregido el error que hacía que el visor abriera en blanco al entrar a un examen.

1 ago 15 ago 2026

El informe y las placas

Compartir11 ago

Visor incrustado con la marca del centro

El visor que el centro publica en su propio sitio muestra su logo y su dominio en una sola barra superior, junto con las pestañas del examen. El paciente y el dentista ven la marca del centro, no la nuestra.

Exámenes14 ago

Cada toma guarda su propio trabajo

En exámenes con más de una toma, la curva panorámica, las anotaciones y el encuadre quedan guardados por separado en cada una y ya no se pisan entre sí. En ATM, la vista de ambos lados carga el volumen que corresponde a cada lado.

Informe15 ago

Armado de placas, rehecho

Se arrastran imágenes a la hoja desde cualquier vista sin dejar de medir, anotar ni recorrer cortes. Los recuadros se mueven, se agrandan, se agregan y se quitan dentro de cada examen, sin tocar la plantilla de los demás informes. La vista previa muestra la hoja tal cual saldrá el PDF.

Panel15 ago

Filtros en la lista de exámenes

Junto al buscador se filtra por fecha —hoy, 7 días, 30 días, este año—, por tipo de estudio y por profesional derivador. Solo aparecen los filtros que tienen sentido según los exámenes cargados.

Compartir15 ago

Compartir desde el visor

Sin volver a la lista de exámenes, el dueño del estudio genera el enlace, lo envía por correo o copia el código para incrustarlo, desde el mismo menú del visor. Respeta el modo anonimizado.

Y además(9)
  • 5 agoLa descarga del examen conserva los nombres del CD original o agrega la extensión .dcm, para que abra sin renombrar nada en Windows y en visores como Horos, RadiAnt u OsiriX.
  • 5 agoLos tickets de soporte vuelven a enviarse siempre, y confirman el envío con un aviso claro.
  • 13 agoAl expandir una vista, la imagen se agranda de verdad y conserva el zoom, el desplazamiento y la orientación. Los ejes ya no desaparecen.
  • 13 agoLas flechas, círculos, notas y ángulos hechos sobre la vista 3D quedan anclados al modelo y lo acompañan al rotar y hacer zoom.
  • 13 agoEl trazado del nervio dentario y las notas se ven también en las miniaturas de los cortes transversales.
  • 14 agoLa lupa se apaga sola al elegir otra herramienta, y la rueda del mouse vuelve a cambiar de corte en la grilla y en la panorámica.
  • 15 agoSe eliminó el parpadeo de los ejes al recorrer cortes, y el destello verde al contraer una vista.
  • 15 agoAnálisis e Informe ya no pueden quedar abiertos a la vez, que descuadraba la pantalla.
  • 15 agoLa vista previa del PDF queda por encima de todo el visor, con un botón de cerrar visible junto al documento.

¿Falta algo?

Buena parte de esta lista salió de lo que nos pidieron los centros que usan CBCTHub todos los días.

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